GRIZZLIES 96-SIXERS 91

Marc no para: 26+12 y victoria ante un gris Sergio Rodríguez

El pívot español y sus Grizzlies se sobreponen al cansancio tras las dos prórrogas en Nueva Orleans. Sergio jugó mal los ataques decisivos.

NBA

David Fizdale, la eterna presencia junto a Erik Spoelstra en el banquillo de los Heat del bit three, se puso al frente de los Grizzlies para modernizar y transformar (como mínimo, evolucionar) ese grit and grind marca de la casa que enviaba señales de agotamiento a medida que Tony Allen y Zach Randolph dejaban atrás los mejores años de sus vidas. Pero este es uno de esos casos de identidad demasiado profunda, cicatrices que son en realidad testimonios de una forma de vivir. Y eso es lo que, después de unos años en el vertedero, reconectó a Tennessee con sus Grizzlies: el grit and grind. El baloncesto de vieja escuela, físico e irreductible. Los Grizzlies solo son los Grizzlies cuando son ese equipo al que tienes que matar mil veces… y mirar de reojo para ver si está realmente muerto.

Eso incluye, casi siempre (un asunto que solo se esconde en Regular Season: en playoffs es la prueba del algodón), lesiones y problemas. Muchos problemas. Los Grizzlies están 4-1 desde que se lesionó Mike Conley. Y es tan cierto que sus triunfos han sido ante equipos accesibles (Magic, Lakers, Pelicans, Sixers) como que todos cuentan y todos hacen fondo para paliar la baja del base. Quizá este colchón resulte vital para, finalmente, no descolgarse de los playoffs. Ante los Sixers los Grizzlies jugaron un partido feo, raspado y con cruce de errores. Pero, otra vez, ganaron. En back to back, recién llegados tras jugar dos prórrogas en Nueva Orleans, ganaron. Marc Gasol, después de su triple-doble en 46 minutos, jugó otros 34 y sumó 26 puntos, 12 rebotes, 3 asistencias y 2 tapones. Este Marc Gasol, aunque esta vez no anotó de tres (y de pronto es noticia: 0/2) no debería quedarse fuera del All Star Game 2017. No por lo visto hasta ahora. No.

Después de escaparse pronto (30-20, minuto 13), los Grizzlies vieron como un goteo de triples mantenía a los Sixers en el partido y como la lógica bajada de energía por agotamiento les dejó, tras canasta de Saric, 89-91 a 1:57 del final. Lo siguiente, todo lo demás, fue un 7-0 con canasta de Randolph, que regresaba después de siete partidos ausente por la muerte de su madre, y los suficientes tiros libres para librarse de un rival que no sabe ganar partidos. Sergio Rodríguez (al que Brett Brown protegió con cambios de balonmano en algunas de las últimas defensas) se atascó en esos ataques decisivos: una pérdida por no entenderse en el bloqueo y continuación con Ilyasova, un ataque mal leído tras quedarse con Marc más allá de la línea de tres… Y Stauskas falló un triple con 94-91, a falta de tres segundos y después de dos tiros libres errados por Zach Randolph... a pesar de que Brown pidió ostensiblemente desde la banda que sus jugadores no hicieran falta. Así son los Sixers (ocho derrota seguidas, 4-18), un equipo muy limitado en finales igualados que se enfrentaba a uno que marcha 11-0 en encuentros decididos por cinco puntos o menos de margen. El grit and grind. El desenlace, en realidad, estaba cantado.

Los Sixers solo usaron nueve jugadores, diez los Grizzlies incluido el recién llegado Toney Douglas. La lista de bajas incluyó a Joel Embiid, Jahlil Okafor, Nerlens Noel, Jerryd Bayless, Robert Covington, Ben Simmons, Mike Conley, Chandler Parsons, Brandan Wright y James Ennis. En esas, cuando se trata de sobrevivir, pocos como Marc Gasol y sus Grizzlies, en los que Randolph terminó con 12 puntos y 14 rebotes. En los Sixers, 23 puntos y 17 rebotes de Ilyasova (con un 4/13 en triples que se unió al 1/8 de Stauskas), 17 puntos y 7 rebotes de Saric, que poco a poco va consolidando una notable campaña rookie… y un partido esta vez muy flojo de Sergio Rodríguez, que había enlazado dos estupendos: 5 puntos (2/7), 3 rebotes, 3 asistencias y 3 pérdidas.