Los Warriors, una historia que se acaba en el lado duro de la Bahía

Golden State Warriors

GUÍA NBA2016-2017

GOLDEN STATE WARRIORS | FRANQUICIA

Los Warriors, una historia que se acaba en el lado duro de la Bahía

Los Warriors, una historia que se acaba en el lado duro de la Bahía

Ezra Shaw

Con el traslado (regreso) a San Francisco a la vista, los Warriors quieren cerrar a lo grande etapa en Oakland, hogar del Run TMC, el We Believe...

Los Warriors, más allá de su efervescencia actual, son uno de los grandes clásicos de la NBA, un equipo con una historia especial llena de historias especiales que ahora parecen quedar en el olvido, como fósiles de la prehistoria, ante la explosión de su actual versión, que ya es uno de los grandes equipos de siempre y que pretende multiplicar a partir de esta temporada su legado con Kevin Durant a bordo. Los Warriors fueron de Philadelphia y después (1962) de San Francisco, donde llegaron con Wilt Chamberlain y sumaron a Ricky Barry y desde donde se mudaron a Oakland (1971). Allí, en la puerta al lado duro de la Bahía de San Francisco, forjaron una historia genuina y con un delicioso toque contracultural que ya se agota: todo apunta a que en 2019 los Warriors jugarán frente a las aguas de la Bahía, en la exclusiva zona de Mission Bay, de vuelta en San Francisco.

Los Warriors de ahora son el sueño, que no ha podido ver porque falleció en 2010, de Franklin Mieuli, el visionario con gorro a los Sherlock Holmes que cambió al equipo de costa a cambio de 850.000 dólares y lo convirtió en una sensación de la bahía con aquellas camisetas, hoy una joya retro, con la silueta del Golden Gate, después el Bay Bridge que une San Francisco y Oakland: solo un puñado de kilómetros pero dos formas de ver la vida. Desde entonces el anillo de 1975, ya en ese Oracle Arena que sobrevive como una reliquia de otros tiempos en el deporte estadounidense, el híper divertido Run TMC de Tim Hardaway, Mitch Richmond y Chris Mullin, el ‘We Believe’ de los playoffs 2007 con Don Nelson en el banquillo y Baron Davis como inspirador de una revolución maravillosa… y los Splash Brothers. La cima, el anillo 2015, el 73-9, los récords de triples y victorias seguidas, los MVP de Curry… y una leyenda que no para de crecer, todavía, a las afueras de Oakland y a las puertas de San Leandro. El lado duro de la Bahía.

Propietario: Joe Lacob

En 2010 Joe Lacob lideró el grupo empresarial que se hizo con los Warriors por 450 millones de dólares, ahora (solo seis años después) menos de la cuarta parte del precio de mercado de la franquicia. Involucrado en su día en los Celtics, Lacob (60 años) ha trasladado el estilo de Silicon Valley a los Warriors. Su trabajo por ahora es desde luego intachable, aunque sus formas ya le han hecho ganarse enemigos porque abrigan un toque abiertamente vanidoso: “el resto de franquicias está a años luz de nosotros”, dijo durante la temporada pasada. Antes, en verano, reconoció que él y su pareja se habían metido en la cama con recién ganado trofeo Larry O’Brien de campeón de la NBA…

General Manager: Bob Myers

Curtido en el negocio de la representación de jugadores, Myers (41 años) dirige los designios deportivos de los Warriors desde hace cuatro años. En su haber, el home round del draft 2012 (Harrison Barnes, Festus Ezeli, Draymond Green), la apuesta por Steve Kerr, el bloqueo de la salida de Klay Thompson para fichar a Kevin Love… Una figura imprescindible en el entramado de estos Warriors y, según todos los que le tratan, un buen tipo que pasó por un infierno hace un año por la muerte de su cuñado, de 33 años, sepultado por rocas en el Kilimanjaro a escasos metros de su mujer, la hermana de este excelente gestor y amigo personal de Steve Kerr. Juntos forman el núcleo de los Warriors.

Estrella histórica: Stephen Curry

Dos MVP seguidos, el primer anillo de la franquicia en 40 años, 402 triples en una temporada y un estilo único que ha revolucionado el baloncesto citando a multitudes en los entrenamientos de los Warriors, donde enlaza triples desde el centro de la cancha o el acceso a los vestuarios. No ha habido nada en la NBA como Stephen Curry, una súper estrella que ha ha dejado atrás (quizá con la excepción de Wilt Chamberlain, si se quiere) a cualquier grande de una franquicia que ha tenido muchos: Chris Webber, Robert Parish, Jamaal Wilkes, Joe Barry Carroll, Mitch Richmond, Baron Davis, Sleepy Floyd, Tim Hardaway, Nate Thurmond, Chris Mullin, Rick Barry y, claro, Wilt.

Mejor momento: la noche del 73-9

El 13 de abril de 2016, y mientras exactamente en paralelo Kobe Bryant se retiraba con aquellos 60 puntos a Utah Jazz, los Warriors se impusieron 125-104 a Memphis Grizzlies y batieron, en la última jornada de la Regular Season, el legendario 72-10 de los Bulls de Michael Jordan. El equipo de Oakland venía de ser campeón y de arrancar curso con un, otro hito nunca alcanzado antes, 24-0. También esa noche Stephen Curry anotó 10 triples (10/19) para cerrar Regular Season con 402 triples, una marca extraterrestre que dejaba en el olvido la anterior, también suya: 286 solo un año antes. Noche de récords y de historia en el Oracle Arena, a las puertas de esa maldita Final en la que se les escapó un 3-1 favorable ante los Cavaliers. Por ahora, el retrato de un equipo que ya es de época. Y que abre versión 2.0 con Kevin Durant y sed de venganza…

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