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ADAM SILVER

"¿Intercontinental con la NBA? Si los aficionados quieren…"

Adam Silver, el comisionado de la NBA, pasó por España durante los Global Games y repasó toda la actualidad del baloncesto mundial.
Final NBA: Warriors vs Rockets, juego 7

"¿Intercontinental con la NBA? Si los aficionados quieren…"
Tom Dulat DIARIO AS

Los NBA Global Games ya se han asentado como una cita clave en la política de expansión de la NBA...

Sí. Los Thunder, uno de nuestros equipos más representativos, no solo han jugado dos partidos: han pasado casi una semana en España. Que sean partidos amistosos permite a los jugadores conocer las ciudades, el sentir de los aficionados... Cuando jugamos partidos oficiales en Londres, dentro del calendario tan denso que tenemos, los equipos llegan, entrenan, comen y se van. Esto en cambio es una oportunidad para que los aficionados españoles sientan cerca lo que es el baloncesto NBA y para que los jugadores les conozcan también a ellos.

Un punto definitivo de esa expansión global sería, claro, la creación de franquicias e incluso una División europea de la NBA. ¿Estamos más cerca de eso o sigue siendo un sueño?

Es algo de lo que llevamos años hablando, desde que yo trabajaba para David Stern cuando él era el Comisionado y tenía el sueño de que hubiera una División europea de la NBA. Una de las grandes dudas que tengo es que cada vez tenemos estudios más elaborados y sofisticados sobre la influencia en los jugadores del cansancio, la falta de sueño... Estamos analizando en profundidad el impacto de los viajes largos, el paso por distintas franjas horarias para jugar partidos sin casi adaptación... Además, desde que Stern comenzó a hacerse este planteamiento el negocio del baloncesto ha crecido muchísimo en Estados Unidos y el equipo europeo que quisiera competir en la NBA tendría que ser capaz de funcionar en el mismo nivel de generación de ingresos, regirse con un modelo similar de negocio. En Europa se ha mejorado mucho, también en infraestructuras y pabellones, pero creo que los equipos todavía no están preparados para generar lo que generan las franquicias NBA. Dicho esto, si estamos aquí es porque el baloncesto en Europa ha crecido mucho. Hemos jugado en Londres en gran parte porque allí hay un pabellón como el O2, aunque también hay buenas instalaciones en España, Francia, Italia... Lo que sí tengo claro es que habría que crear toda una División europea, no una o dos franquicias aisladas.

A nivel de infraestructuras, instalaciones... ¿qué es lo que tienen pendiente las ciudades europeas para afrontar el reto NBA?

Sería precipitado ser demasiado concreto a este respecto. Los pabellones de la NBA rondan los 19.000 espectadores y buscan una experiencia integral, no solo los partidos, para los aficionados. Los pabellones son ya centros para la comunidad donde se celebran conciertos, eventos, fiestas... En Nueva York hay dos y tienen actividad 300 días al año, no solo cuando hay partido de los Knicks y los Nets. Tampoco sabemos cómo van a ser los pabellones del futuro. No sabemos cómo evolucionará la tecnología, qué cámaras se usarán, cómo influirá la realidad virtual... También es algo que la experiencia de los partidos ya no es solo para quienes van al pabellón: el 99% de los aficionados están fuera de los pabellones.

España lleva años asentada como uno de los grandes mercados para la NBA fuera de Estados Unidos

Sí, pero ahora estamos en una era en la que las nuevas tecnologías están transformando totalmente la relación de los aficionados, y sus formas de consumo, con la NBA: medios digitales, streaming cada vez de más calidad, las posilibidades de los smartphones... La localización geográfica de un equipo está perdiendo cada vez más importancia. Ahora los aficionados de Russell Westbrook que no sean de Oklahoma City también pueden ver todos sus partidos. Por eso otro de nuestros objetivos es seguir buscando horarios que permitan que se juegue en horarios más cómodos para los aficionados de todo el mundo, como los partidos que se juegan ya los domingos en el prime time de las televisiones europeas. Pero también sigue siendo importante estar aquí, jugar partidos, pisar el terreno, que jugadores y aficionados compartan esta experiencia porque muchos de esos aficionados nunca han podido ver un partido de la NBA en directo.

¿Se ha planteado que estos partidos no sean amistosos sino enfrentamientos entre, por ejemplo, el campeón de la NBA y el campeón de Europa, una especie de verdadera Copa Mundial de equipos?

Es algo de que se ha hablado, sí. Pero la temporada es muy larga. El campeón de la NBA juega playoffs, Finales que se van a veces a siete partidos... Es muy complicado que justo después de eso un equipo tenga que hacer un viaje para jugar otro torneo. Pero si se hace en otoño, como estos Global Games, te puedes encontrar con plantillas muy distintas, como es el caso de los Thunder que están aquí. Si hubieran sido campeones, ahora vendrían a jugar sin Kevin Durant, Serge Ibaka... A partir de ahí, si tiene sentido como propuesta comercial se podría ampliar a la Liga China, a otras competiciones... Si se hace tendría que ser a costa de acortar calendarios, hay que analizar cómo serían los viajes... Hay que ver qué es mejor para los aficionados y qué es mejor para los jugadores. ¿En pretemporada? Los entrenadores quieren probar cosas nuevas, ver combinaciones de jugadores, hacer los últimos descartes en las plantillas... no sería quizá bueno poner a un equipo en situación de tener que ganar partidos y demostrar que es el campeón de la NBA. Pero somos una competición cada vez más global. Cuanto más se profundice en eso y cuantos más jugadores internacionales haya, más sentido tendrá una propuesta así. Respondemos en última instancia a los seguidores que compran entradas, merchandising, ven partidos, participan en las redes... ellos dictarán cómo va a evolucionar la competición. Si los aficionados quieren ese tipo de competiciones globales, las habrá algún día.

¿Y la celebración de un All Star Weekend en Europa?

Absolutamente. Siempre es algo que tenemos en mente. Pero nuestro calendario es tan compacto que necesitamos una nueva mirada para hacerlo posible. Hemos de planearlo con suficiente tiempo para que no afecte a la Regular Season. Sería muy emocionante para los fans así que lo seguiremos valorando.

El baloncesto en Europa, donde además la cultura del fútbol es tan predominante, ha retrocedido terreno en lo social con respecto al lugar en el que estaba hace 50 años. ¿Cómo se puede recuperar ese terreno?

Desde fuera, tengo claro que la FIBA y la Euroliga tienen que arreglar sus diferencias. Tiene que haber una visión común sobre cómo tiene que crecer el baloncesto porque creo que desde el hito que fue Barcelona 92 el desarrollo ha sido decepcionante, menor del esperado. Y no creo que tenga que ver con el gran crecimiento de la NBA: nosotros somos solo una competición que, además, da trabajo a 450 jugadores de todo el mundo. Yo lo que quiero, por ejemplo aquí en España, es que los jóvenes quieran seguir los pasos de sus ídolos de la NBA y jugar en sus colegios, en sus selecciones, en la NBA... pero también en la ACB. El fútbol ejerce una gran competencia, por supuesto, en Europa pero también en China, donde cada vez se invierte más. Pero nosotros estamos redoblando nuestro esfuerzo, asumimos que fuimos demasiado pasivos en el pasado en lo referente al baloncesto fuera de Estados Unidos, sobre todo en la formación de jugadores. Es algo en lo que cada vez vamos a implicarnos más: inversiones, escuelas y academias, programas de trabajo... en España, en Europa y en todo el mundo. Como principal liga de baloncesto mundial, tenemos una responsabilidad y unas obligaciones.

El número de jugadores extranjeros en la NBA no para de crecer. Si se llegara a un 40 o un 50% del total, ¿estaríamos ya ante una competición definitivamente global?

Ese crecimiento es muy positivo, para la Liga y para los aficionados, que lo que quieren es ver a los mejores jugadores sean de donde sean: da igual que fuera Yao Ming en Houston o Pau y Marc Gasol en sus equipos. En cuanto se instalan en una franquicia, los seguidores les acogen como a hijos adoptivos. Sabemos que el crecimiento futuro de la NBA no pasa por Estados Unidos sino por el resto del mundo. Los estadounidenses no llegan al 5% de la población mundial. El año pasado eran 100 jugadores extranjeros de unos 430 y creo que se puede batir ese récord en esta nueva temporada: 105, 110... Cada vez se eligen más jugadores de fuera de EE UU en el draft, así que lo que tenemos que preguntarnos es qué podemos hacer para ayudar a que todo ese talento se desarrolle de la mejor forma posible. Un chico de Madrid, Pekín o Bombay tiene que poder soñar con jugar en la NBA.

¿Qué importancia tienen los jugadores españoles para la NBA?

Los jugadores españoles son muy importantes para la liga. Hay diez este año, conectan a la gente de sus países directamente con la NBA. Este año habrán más de 100 jugadores nacidos fuera de Estados Unidos y, al igual que Yao Ming aceleró el crecimiento de la NBA en China, cuando los fans se identifican con los jugadores de sus países tiene un gran impacto para la liga.

Y a la inversa, ¿qué opinan los estadounidenses del baloncesto español?

En la NBA se tiene claro que al margen de los Estados Unidos, España es una de las potencias mundiales en baloncesto y que clubes como el real Madrid o el Barcelona son organizaciones muy poderosas y marcas globales. Los americanos son conscientes de la importancia de la Liga ACB y de los partidos que juegan contra la Selección española. Con los medios digitales no solo los españoles ven la NBA: los estadounidenses también pueden ver los partidos importantes de Europa.

¿Sería posible, en ese marco de expansión, ver por ejemplo un partido de pretemporada en España entre los equipos de Pau y Marc Gasol?

Sí que podría ser. Dependerá de cuánto tiempo se quede Pau en la NBA ya que eso requiere de una planificación. Marc es más joven y estará en la NBA más tiempo por lo que es más probable que regrese aquí a jugar algún partido, pero creo que sería fantástico poder conseguirlo, igual que en el último All Star. Es algo que intentaremos.

¿Cómo ve el futuro del baloncesto europeo y el posible problema derivado de las enormes cantidades que paga ahora la NBA en contratos? Para los equipos de la Euroliga cada vez es más difícil retener a sus mejores jugadores…

Creo en realidad que todo esto es una gran oportunidad para Europa porque asumo que la FIBA y la Euroliga se pondrán de acuerdo en algún momento. IMG ha entrado con mucha fuerza en la Euroliga, está claro que los mercados creen en el baloncesto europeo, hay diez españoles en la NBA... Nosotros tenemos que hacer nuestra parte para que la gente juegue al baloncesto, esa es la clave para el crecimiento del baloncesto en Europa. Tenemos que transmitir mejor el producto, trabajar con los jóvenes. Hay mucho que se puede hacer. Tenemos que centrarnos en ese crecimiento en todo el mundo, el de un deporte con unos valores que son disciplina, respeto, trabajo duro y en equipo, involucrarnos en la sociedad y en los problemas de esta, trabajar para unir a las personas. Hay espacio para crecer todos: NBA, ACB, Euroliga...

En Río ya faltaron algunos de los mejores jugadores de la NBA y el debate volvió a estar sobre la mesa: ¿seguirán yendo las grandes estrellas a los Juegos con la selección de Estados Unidos?

Siempre ha habido jugadores que por razones personales han declinado ir a los Juegos. Creo que es una decisión perfectamente entendible si se analiza lo larga que es nuestra temporada. Empezó hace unas semanas con la pretemporada y para los equipos que juegan las Finales durará hasta finales de junio. Jugar después una competición internacional afecta al físico de los jugadores. Algunos están lesionado, otros necesitan descansar… Creo que es una decisión personal. Nos gusta ver a los grandes jugadores con sus selecciones pero dentro de un equilibrio. Se han de cuidar, así que también entendemos que no quieran jugar.

Y si finalmente se juegan partidos en las llamadas ventanas de selecciones, en plena temporada, ¿podrán los europeos en la NBA disputar esos choques internacionales?

Tenemos una gran relación con la FIBA, que entiende cuál es nuestro calendario y que nuestros jugadores tienen que jugar todos los partidos con sus equipos. Las soluciones que se alcancen con la Euroliga son independientes: los jugadores de la NBA irán con sus selecciones en verano y fuera de temporada, pero no mientras se esté disputando la NBA.

Cambio radical de tema: las protestas que inició Colin kaepernick con el himno en Estados Unidos han puesto en el deporte un foco de debate inevitable en torno al conflicto racial que vive Estados Unidos. Se acerca la Liga Regular, ¿espera muestras similares de protesta de los jugadores?

Lo que estamos viendo en pretemporada es a los equipos expresándose de forma conjunta y colectiva. El baloncesto es distinto a la NFL, las plantillas son más cortas, las relaciones entre los jugadores más profundas... creo que saben que lo que hagan, lo tienen que hacer unidos, de forma conjunta. Hemos tenido conversaciones muy productivas con Michelle Roberts, directora ejecutiva del Sindicato de Jugadores, sobre lo que podemos hacer más allá de las protestas simbólicas. Lo que podemos hacer en nuestras comunidades para ayudar con estos problemas. Ahora mismo tenemos programas de trabajo en Los Ángeles, Chicago, Philadelphia y Detroit. Trabajamos con jugadores, con los jóvenes, la policía... con la pregunta de qué puede hacer la NBA para unir a la gente y nunca para crear divisiones. Es un tema complejo en Estados Unidos. Estoy muy orgulloso de lo que nuestros jugadores están haciendo a nivel colectivo y de forma individual.

Unir y no separar: por eso se cambió el All Star Game de Charlotte a Nueva Orleans por las leyes discriminatorias con la comunidad gay que se aprobaron en Carolina...

Nuestro objetivo es unir a la gente. El fin de semana del All Star, además, es una celebración, una ocasión festiva de la que queremos que todo el mundo se sienta partícipe, que nadie se pueda ver excluido. No renunciamos a nuestra relación con Carolina y Charlotte: allí están los Hornets, un equipo de la Liga de Desarrollo y trabajaremos para que el All Star 2019 se pueda celebrar allí toda vez que el de 2018 será en Los Ángeles.

Este pasado verano ha cómo se han retirado Kevin Garnett, Tim Duncan y Kobe Bryant, tres gigantes de la historia de la NBA. ¿Genera esa sensación de fin de una era?

Kobe Bryant es uno de los mejores de la historia, sin duda. Además él representa una era, para mí la que siguió a Magic Johnson, Michael Jordan y Larry Bird, la de después del Dream Team. Además, Kobe vivió de joven fuera, habla idiomas, es un ciudadano del mundo y representa mejor que nadie la globalización de la NBA. Pasó veranos en China, Europa... llevó el baloncesto a la gente. Su carácter ganador, interesado en los temas sociales, en lo que le rodea... Sé que va a seguir involucrado en representar a la NBA. Encontrará formas de expresar su amor al baloncesto, sobre todo a los más jóvenes.

Kevin Durant, en la otra gran noticia que ha sacudido la liga, se ha ido a Golden State Warriors, donde se han juntado cuatro de los mejores jugadores de la NBA. Usted ya dijo en el pasado que no veía como algo positivo para la Liga la formación de esos “súper equipos”. Con un nuevo convenio colectivo en camino, ¿se va a intentar ponerles trabas?

En realidad estos denominados "súper equipos" no son un fenómeno nuevo en la NBA. Ha habido grandes equipos en el pasado que han ganado muchos títulos. Se trata de una cuestión de balance: desde el punto de la NBA queremos equipos que puedan competir más allá de la importancia del mercado en el que están asentados o la riqueza de su propietario. Y al mismo tiempo respetamos al máximo la libertad de un jugador para elegir destino una vez que termina contrato. Respeto la decisión de Kevin Durant pero también hay que pensar en los treinta equipos y en crear las mejores condiciones competitivas para todos. Lo que sí podemos estudiar de cara al nuevo convenio es cómo los equipos que tienen a un jugador tengan fórmulas adicionales para tratar de retenerlo, siempre sin quitar a los jugadores el derecho a elegir destino con libertad cuando sus condiciones contractuales se lo permitan. Es una cuestión de balance, en definitiva. Además, después de tantos años en la NBA he aprendido a no reaccionar de forma exagerada ante una situación puntual.

Otro asunto que se ha debatido mucho últimamente en cuanto al formato de competición: ¿habrá cambios en el sistema de playoffs?

Creo que un cambio como el de la WNBA, donde el campeón de Conferencia pasa directamente a semifinales, es muy poco probable en la NBA. Creemos que el mejor tipo de eliminatoria es el que tenemos ahora: al mejor de siete partidos.