LA PISTA DE ALEJANDRO DELMÁS

El año cero de los Lakers

Soberbia e imprevisión impidieron a los Lakers acometer a tiempo la reconstrucción de la plantilla. ¿Y ahora? Alejandro Delmás analiza el presente y futuro de la franquicia.

El año cero de los Lakers
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

El nuevo descalabro, ahora en Minneapolis, con lesión incluida de Jodie Meeks (tobillo), rompe una racha 'laker' de 11 victorias consecutivas en el Target Center... y ahonda algo más el abismo de frustración donde se hunde la que para muchos 'fans' es la franquicia más carismática de la NBA. ¿Cómo ha llegado hasta aquí un club que firmó dos títulos dentro de tres finales en fila, entre 2008 y 2010...?

Como de costumbre, este Año Cero no viene por una sola causa... sino por un cúmulo de circunstancias adversas que la soberbia, la imprevisión y el desdén impidieron atacar como hubiera hecho falta. Veamos... A comienzos de esta década, y al mismo tiempo que envejecía la plantilla, el estado físico de Phil Jackson, el entrenador más laureado en la Liga, iba llenándose de achaques: también por simple cuestión de edad. Un problema añadido que presentaba Jackson, pero cuya sobredimensión negativa casi nadie calculaba fue... su relación de pareja con Jeanie Buss, la hija de Jerry, el magnate/propietario... y hermana de Jimmy, inepto/magnate/heredero. De la manera en que funcionan las relaciones laborales de hoy, la 'power struggle', la lucha por el poder, se hizo inevitable cuando falleció Jerry Buss, en febrero de 2013. Entonces, la situación ya se iba oscureciendo mes a mes. Y ahí habrían hecho falta los dos 'Jerrys', Buss y West, en su plenitud de los años 80, para enderezar un rumbo que se torcía sin remedio rumbo al abismo, como un 'Maelström', en plena activación de la teoría del caos.

Al morir Jerry Buss, Jimmy se hizo con el control efectivo del club. Mitch Kupchak, un 'general manager' de calibre medio, ni una maravilla, ni un desastre... se sometió a Jimmy sin condiciones. En las oficinas se creo una posición de 'bunker'. Kupchak y el propio Jim Buss (además del intrigante Presidente de Relaciones Públicas John Black, toda una oscura fuerza en el club) olfateaban una sensación de doble amenaza en la pareja Jeanie-Phil. En esfuerzo común, fueron alzando diques para privar al madurito Jackson de toda opción de llegar a un cargo ejecutivo en el 'staff'... donde Jeanie (ExConejita en 'Playboy') ya opera como presidenta 'Multimedia'.

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La primera y más grave consecuencia de la 'power struggle' en la casa de los líos que ya eran los Lakers, fue que, cuando empezó a hacer implosión la constelación de estrellas ('Superman' Howard entre ellas) que Buss y Kupchak habían reunido a comienzos de 2012-13 y a golpe de millones, el recambio del inepto Mike Brown en el banquillo fue un técnico tan poco adecuado para ese equipo como podía (y puede) ser Mike D'Antoni. Pero daba igual: D'Antoni era una barrera o dique añadido para que Phil Jackson fuera menos amenaza para el doble 'bunker' de Jimmy Buss y Kupchak. Entretanto, la plantilla no podía ser más cara: pero sí un poco más vieja, cada día. Y con más y más celos. Así, la Liga 2012-13 terminó como terminó: con la grave lesión de un Kobe Bryant que pretendía cargarse la franquicia entera a la espalda hasta que le crujió el tendón de Aquiles... y con Howard echando pestes de todo y buscándose nuevas aventuras. Es preciso reparar en que, el pasado verano, Howard, harto de Kobe, de Kupchak y del vestuario, se marchó sin dudar de los Lakers... cuando este era el club que más dinero podía ofrecerle.

A ese punto se había llegado... Y en un punto peor se está ya, en ese desarrollo inexorable de la teoría del caos: con un equipo roto, absolutamente envejecido, pendiente de este nuevo regreso de Nash a sólo horas de cumplir... 40 años y de que la rodilla permita un nuevo e ilusorio retorno a un otoñal Kobe Bryant, recién renovado de modo multimillonario... pero sin opciones reales de obrar el milagro de los panes y los peces: lo que sería reflotar la trayectoria de este equipo hundido. Puede ser que Pau Gasol se vaya. Puede ser que no. La impresión es que a estos destrozados Lakers les gustaría conservar a 'este' Gasol, al borde de los 34 años... pero pagándole la mitad, más o menos. Por la propia fuerza de las cosas, los Lakers acabarán reconstruyéndose... como han hecho muchos, muchas veces en la NBA. Y esa 'fuerza de las cosas', mecánica o inercia es, probablemente, más grande en los famosos Lakers que en la inmensa mayoría del resto de franquicias. Pero a estas alturas es lo único que los Lakers almacenan en el departamento de 'potencial'. El resto son cenizas o ruinas de un club destrozado. A reconstruir. ¿A refundar...?

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