Heurtel sentencia al Gran Canaria con un triple estratosférico
El Baskonia estaba contra las cuerdas tras un pésimo partido y el base francés salvó el 0-1. Cruel derrota de los insulares, que jugaron a placer pero fallaron tiros libres claves.


Otra vez Heurtel, amado y odiado casi a partes iguales en Vitoria. Un canastón a dos segundos para acabar del base francés sacó al Laboral Kutxa del atolladero. El Granca regresó a la pista de la alegría amarilla, donde por fin levantó los brazos en una fase final de Copa del Rey, pero esta vez visitó el lado cruel. El Buesa le traía buenos recuerdos, pero se los tumbó. En el carrusel de tiros libres, el conjunto de Tabak salió victorioso ante un Herbalife al que le tembló el pulso al final (falló cinco de ocho en el minuto y medio final). No supo rematar una faena que tenía muy masticada. Como dijo su entrenador, acertaron en el reto colectivo pero naufragaron en el individual. “¿Que si están machacados los jugadores? Pues que se desmachaquen, que el domingo hay partido”, indicó Pedro Martínez.
La serie se reanudará el domingo en el CID y si gana el Granca, que dio una lección de optimización de recursos pese a las ausencias de jugadores tan cruciales como Toolson, Scheyer y Rey, podría aspirar a la gran campanada del playoff, ante el segundo clasificado.
Tras un primer cuarto de enorme frenesí anotador (21-21), Pedro Martínez activó su candado y supo llevar el partido a su terreno, al fango. El Baskonia, por momentos muy indolente, no se encontró cómodo en ningún instante. Casi siempre estuvo el Laboral Kutxa a merced de la propuesta insular. Si le ponían dos cuatros para actuar de cara como Nelson y Báez, optaba por los Bjelica sin tratar de golpear con sus cincos. Slokar urdió también esa trama. En el segundo acto primaron las defensas, lo que mejor les iba a los insulares. El 9-10 hacía asomar un partido trabado, en el que la tropa de Tabak no encontró el ritmo en ningún instante. La defensa estaba destensada y el equipo se obsesionó con adaptarse a la propuesta enemiga y olvido su idea del juego. No había fluidez en el juego por las virtudes amarillas.
El final iba a ser dramático. El Herbalife incidió en la puerta atrás, que percutió la débil defensa vitoriana. Y San Emeterio quiso desatascarlo con un triple, al que luego le sucedió una canasta temerosa de Lampe (que no hay manera de familiarizarle con los mates) para el 51-47, a falta de 5:17 para el bocinazo. Los errores se sucedieron luego con tres minutos horribles. Báez puso por delante al Granca anotando uno de los tiros libres que tenía a -1:31 (51-52).
Lampe, tan blando como siempre, falló una bandeja fácil y Guerra, renacido para la causa, tomó la responsabilidad y en un final abierto, Baskonia llevó al Granca a la línea de tiros libres en busca del milagro, una táctica que pocas veces sale, porque depende de la taquicardia del que está en al otro lado. Nelson anotó uno de los dos para dejar todo abierto a falta de 18 segundos, con 53-56. Heurtel dispuso de un par cuando quedaban 11.5, pero extravió uno y en el rebote, Beirán recibió la personal de Lampe. Le bastaba con uno para asegurar la prórroga, pero el exestudiantil falló los dos. Con 10,9 segundos los baskonistas cruzaron a campo de ataque como posesos y Heurtel dio la vuelta a la lógica a falta de dos segundos. El Granca aún pudo dar réplica a esa obra de arte, pero no encontró la cesta. “No me estaban saliendo las cosas y mira… Aun ni me lo creo. Es mérito de todo el equipo”, acertó a decir risueño el galo.



