La NBA, cerca del acuerdo para hacer análisis de sangre

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La NBA, cerca del acuerdo para hacer análisis de sangre

La NBA, cerca del acuerdo para hacer análisis de sangre

Según ESPN, la NBA y la asociación de baloncestistas (NBPA) están cerca de alcanzar un acuerdo para que la sangre de los jugadores sea analizada en busca de la HGH.
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La NBA está, según información de ESPN, a punto de dar un paso crucial en el proceso para borrar las sospechas que durante tanto tiempo le han rodeado en materia de dopaje y su supuesta permisividad. La Liga y la Asociación de Jugadores están muy cerca de alcanzar un acuerdo para que los jugadores pasen controles en los que se les pueda detectar la hormona del crecimiento, también conocida con HGH.

 Este avance es producto del comité creado a tal efecto cuando se renegoció el convenio colectivo durante el lockout de 2011. Y es importante porque permitirá controlar una sustancia que figuraba entre las prohibidas pero que hasta ahora no se ha combatido en la práctica pero sobre todo porque rompe una barrera que puede ser trascendental en la lucha contra el dopaje en el marco de la NBA: la detección de la HGH se hace mediante análisis que requieren extracción de sangre, algo que la Unión de Jugadores no había consentido hasta ahora. La NBA quiere responder así a la presión que ha recibido de la AMA, la Agencia Mundial Antidopaje, que se ha quejado de las fallas legales que ha dejado históricamente el baloncesto profesional estadounidense en lo relativo a la lucha contra las sustancias ilegales. Si el acuerdo llega a buen puerto, podría entrar en vigor ya en el arranque de la próxima temporada. La fuerza de las asociaciones de jugadores había hecho impensables hasta hace relativamente poco este tipo de análisis en todas las grandes ligas estadounidenses: MLB, NFL, NBA… La liga de béisbol, Major League Baseball, fue la primera en romper el hielo y permitir la extracción de sangre a los jugadores.

Un asunto delicado

La NBA siempre ha tenido mala fama, especialmente a este lado del Atlántico, por su permisividad con el consumo de sustancias prohibidas. Muchas veces, sin embargo, se desconoce el verdadero problema en la prevención del dopaje en el baloncesto estadounidense: no se trata de una falta de regulación, que existe y está tipificada en el convenio colectivo, sino de las evidentes lagunas que abren la puerta a las sospechas.

En la NBA siempre se ha perseguido con más energía, se hace desde 1983, a las drogas de tipo social, allí llamadas ‘abuse drugs’: cocaína, heroína, LSD, anfetaminas… No fue hasta el recién extinto convenio colectivo que se comenzó a luchar contra esteroides como el clenbuterol, la nandrolona o la testosterona. La teoría no chirría demasiado. El problema estaba en la forma de controlar a los jugadores: los rookies tenían que pasar cuatro controles entre el 1 de octubre y el 30 de junio pero los veteranos tan sólo pasaban uno en toda la temporada y de hecho ni siquiera era durante la competición sino en los entrenamientos previos de los training camps de octubre. A partir de ahí, los jugadores con más de un año de experiencia no rendían más cuentas en materia de controles. ¿El resultado? Ningún caso de dopaje vinculado a una gran estrella. Esto hasta hace poco generaba la sensación de que la NBA estaba en mayor o menor medida limpia. Sin embargo, en los últimos años y la luz de los escándalos en otros deportes, con el ciclismo a la cabeza, la sensibilidad social ha aumentado. Abogados y asociaciones se refirieron al texto del anterior convenio con adjetivos como “vergüenza” o “patético”.

El marco del nuevo convenio colectivo mejoró las cosas. Ahora todos los jugadores pueden ser sometidos a cuatro controles en cualquier momento de la temporada (del 1 de octubre al 30 de junio), y pueden pasar además dos controles más entre el final de una temporada y el inicio de la siguiente. Además se dejó firmado que estos controles serían establecidos y realizados por una tercera parte que no informaría de ello a los jugadores. Además, la NBA se aseguró el derecho de someter a un jugador sospechoso a controles en un plazo de 24 horas y a través de equipos médicos independientes.

Pero no todo se ha solucionado. En primer lugar, se han descubierto vínculos entre esas instituciones en teoría independientes y la propia liga y los jugadores. Más allá de eso, la Agencia Antidopaje ha seguido criticando algunas lagunas, una de las principales la falta de análisis de sangre que parece ahora y por fin en vías de ser reconducida hacia un sistema más transparente con el inminente acuerdo para luchar contra la hormona de crecimiento. En el futuro se espera que lleguen otros pasos, como conseguir que realmente los jugadores no sepan cuándo y a quién se van a realizar los controles o la entrada en vigor del pasaporte biológico, algo que en cualquier caso parece quedar todavía lejos.

 

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