Paloma Quintana, tecnóloga de alimentos: “No beber alcohol ni comer ciertas cosas no es extremista”
La nutricionista ha explicado las tres actitudes que pueden tomarse ante los eventos sociales y qué conlleva cada una de ellas.


Debe saber el lector que hay numerosas formas de encarar una correcta nutrición y que no se trata de un escenario maniqueísta ni fijo, sino plagado de particularidades que solamente pueden ser juzgada desde una mente crítica que, precisamente, también necesita descansar de sí misma. Es lógico que haya visto crecer el lector en su interior una semilla de remordimiento cuando, llegado el viernes, ha optado por la fiesta y no por la película en el sofá; si esto ha sido así, explica Paloma Quintana, no tiene por qué sentirse mal. Tan solo debe ser consciente.
La dietista y nutricionista, tecnóloga de alimentos, lleva cerca de una década trabajando en una consulta privada y desempeñándose como conferenciante en congresos y docente. Y, de un tiempo a esta parte, divulgadora. La experta ha acudido recientemente al podcast ‘Realfooding’ y, allí, ha desvelado las “tres formas de actuar” que puede tener una persona ante la comida.
Las risas, la consciencia y el influencer
Tres hay. Y son buenas las tres, lo que pasa es que uno debe atenerse a las consecuencias. El primer escenario es el ‘sencillo’. “Disfruta el momento social sin mentirte. Cuando quedas a tomar unas cervezas con amigos, la finalidad no es nutrirte, es conectar”, explica, advirtiendo de que no se debe justificar el alcohol porque “estás ahí por las risas, no por los hidratos. Y está bien”.
La segunda opción viene a ser un punto intermedio. “Vas, disfrutas, pero eliges consciente”, revela, insistiendo en que “no beber alcohol o no comer ciertas cosas no es ser extremista ni tener un trastorno”, sino que más bien se trata de “tener un compromiso contigo”: “Y no tienes que dar explicaciones. Disfrutas del ambiente, eliges lo que se alinea contigo y punto”.
Y hace especial hincapié en el último escenario: convertirse ‘influencer’. “Podemos acudir a nuestros eventos sociales y dejarle claro a todo el mundo que me pido un agua con gas con hierbabuena y lima, o un mojito, o que me voy a pedir la opción más saludable de la carta”, cuenta. Es decir, que pides “el revuelto de espárragos” y no las patatas bravas porque verdaderamente quieres comértelo.
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Este último punto no debería exigir fuerza de voluntad. “Me encanta esto que me pido y estoy tan convencida de que me apetece que me lo pide mi coherencia y mi cuerpo. Y no estoy sufriendo por eso que hago”, detalla, a lo que agrega que, además, influencia en los demás ya que la postura es tan coherente como certera.
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