Manuel Viso, médico: “Durante años nos dijeron que cuanta menos grasa mejor, pero la evidencia actual es más matizada”
El especialista ha compartido un vídeo para desmentir un mito sobre la leche entera y defender su compatibilidad con una dieta equilibrada.


Hay mitos que solo el tiempo derrumba. Y, quizá, según apunta Manuel Viso, el consumo de leche entera sea uno de ellos. El médico y divulgador científico ha compartido un vídeo en redes sociales para explicar la realidad digestiva y metabólica detrás de un producto ampliamente asentado y, en muchas ocasiones, criticado. “¿Por qué elegir leche entera en lugar de semi o desnatada?“, inicia su publicación, que es, a efectos prácticos, un carrusel de motivos.
“Durante años nos dijeron que cuanta menos grasa, mejor. Pero la evidencia actual es bastante más matizada”, adelanta, hilando a la perfección con la primera de las justificaciones. “La grasa láctea no es el enemigo automático. Hoy sabemos que el riesgo cardiovascular no depende solo de la grasa saturada aislada, sino del alimento completo”, explica, a lo que agrega que, en el caso de la matriz láctea (proteínas, calcio, fosfolípidos) “modula su efecto metabólico”.
“Demonizar un alimento por su porcentaje de grasa...”
Pero hay más. “Más saciedad, menos picoteo”, desliza, insistiendo en que “la grasa retrasa el vaciamiento gástrico y mejora la sensación de saciedad”, y que “eso puede ayudar a regular mejor el apetito a lo largo del día”. A esto hay que añadir que aporta una “mejor absorción de vitaminas”: “Las vitaminas A, D, E y K necesitan grasa para absorberse correctamente; al retirar la grasa, también se reduce su biodisponibilidad natural”.
Tras estos puntos, aclara que “los metaanálisis recientes no muestran una asociación clara entre consumo de lácteos enteros y mayor riesgo de infarto o ictus en personas sanas”, y que, además, carece de todo el procesamiento que otros productos lácteos sufren: “La leche entera es el formato más cercano a su estado original. Cuanta menos manipulación industrial, mejor se conserva la estructura del alimento”.
Y todo esto viene a resumirse en la importancia del contexto metabólico por encima del porcentaje de grasa: “En personas activas y sin dislipemias importantes, el patrón dietético global tiene mucho más peso que elegir entera o desnatada”.
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No duda en su conclusión. “En población sana, la leche entera puede formar parte perfectamente de una dieta equilibrada”, sentencia, a lo que deja, a modo de reflexión, una máxima que puede aplicarse a otros alimentos: “Demonizar un alimento por su porcentaje de grasa es una simplificación excesiva”.
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