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Antonio Canales, sobre su salida de ‘Sálvame’: “Fue un escarnio público”

El bailaor se ha mostrado crítico por las formas empleadas por los responsables del espacio cuando le comunicaron, en directo, que no seguía como colaborador.

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El primer nombre en anunciar. El bailaor flamenco, nacido en Sevilla en 1961, inició su carrera en el Ballet Nacional y posteriormente se marchó a París, donde adquirió una fama internacional. En las décadas de los 80 y los 90 ganó numerosos premios como el Nacional de Danza, aunque en los últimos años sus apariciones en televisión han sido por momentos complicados. Especialmente llamativo el de 2011, cuando apareció en televisión haciéndole sexo oral a su novio en una playa de Sitges. Su familia supo entonces que era bisexual, pero lo peor llegó cuando descubrió que el que había enviado la grabación a la tele fue su novio a cambio de 14.000 euros. Esta traición le llevó incluso a plantearse quitarse la vida. Además, luchó contra serios problemas con las drogas que le llevaron a perder a su mujer, su ilusión por el trabajo y le condujeron directamente a un ingreso en el hospital.

La historia es bien conocida. ‘Sálvame’ anunciaba a mediados de agosto del año pasado el despido de un colaborador en pleno directo. Carlota Corredera anunciaba que Antonio Canales no seguiría en el programa una vez se cumpliera su contrato a finales y el bailaor no quiso dejar pasar la ocasión de arremeter contra el espacio por sus bajos datos de audiencia.

«No estamos en época de buenas audiencias para el programa. Las estadísticas de Mediaset dejan mucho que desear. Me hubiera gustado que hubiéramos estado con más audiencia y me hubierais echado en ese momento, me habría sentido más héroe. Lo que no hay que hacer es un programa aburrido como estáis haciendo”, aseguraba el entonces colaborador, que iba un paso más allá.

Hay que saber escuchar a la audiencia y no coger un tema y agotarla. Los señores directores y los que hacen los guiones tienen que aprender a dar más alegría, a no mirarse al ombligo porque la audiencia es la que manda. Si la gente hace zapping y la gente no se queda en el sofá será que hay algo que no se está haciendo bien y no seré yo todo el culpable que llevo tan poco. Lo bueno es renovar o morirse, inventarse otras cosas, no canséis a la audiencia porque se va Sálvame de pique, en vez de Sálvame Tomate se va a llamar Sálvame a pique, zanjaba el bailaor ante la sorpresa de Carlota Corredera.

Ahora, Antonio Canales, nuevo embajador artístico del Villa Rosa -templo del flamenco que reabre sus puertas tras un año- ha hablado sobre aquel episodio en una entrevista en El Mundo, donde ha querido puntualizar algún aspecto de aquel episodio. “No me despidieron, sino que no me renovaron el contrato. Yo trabajé cuando ellos querían y me llamaban”, asegura en alusión a las acusaciones vertidas sobre su poca disponibilidad.

“Lo que me pareció improcedente fueron las formas en las que lo hicieron. Para despedirme me lo podían haber dicho aparte y no hacer un circo. Yo también he despedido a artistas, pero no se lo digo cuando salgo al escenario. No voy delante del público y digo: “Ahora te echo”. Fue un escarnio público. Como ellos lo hicieron así, yo dije públicamente de lo que estaban adoleciendo: que tienen una audiencia de mierda y que les ganan hasta las telenovelas turcas”, concluye el bailaor.

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