TELEVISIÓN

Rocío Carrasco, en el estreno de su documental: "He tenido a mis hijos muertos en vida"

La hija de Rocío Jurado ha ofrecido su versión sobre su polémica separación de Antonio David Flores y la relación con sus hijos en los dos primeros capítulos de la serie.

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Contar la verdad para seguir viva’ fue el título elegido por Rocío Carrasco para estrenar el documental sobre su vida que este domingo ha emitido por primera vez Mediaset. Con un capítulo 0 centrado en cómo ha tomado la decisión de romper su silencio tras 25 años y de cómo vivió el 5 de agosto un intento de suicidio, la hija de Rocío Jurado ha ofrecido en televisión su versión sobre su separación de Antonio David Flores y el deterioro de su relación con sus hijos, en especial con Rocío Flores, hasta el punto de no dirigirse la palabra desde hace varios años.

Además de este capítulo inicial que ha mostrado a Rocío Carrasco con un rostro totalmente bañado en lágrimas mientras hablaba de sus hijos y de cómo ha vivido estos años alejada del foco mediático, Mediaset también ha emitido el capítulo 1 de esta serie documental sobre su vida y en la que ofrece su versión. En este segundo capítulo que se ha visto este domingo, Rocío Carrasco ha recordado su matrimonio con Antonio David Flores, en concreto sus dos primeros años bajo el título 'Como una ola'.

La custodia compartida

“Él me increpaba y me insultaba y aprovechaba esas tomas de contacto para insultarme y para decirme ‘te los voy a quitar, te van a odiar, hija de p***, voy a hacer que te odien’. Ellos no tenían edad de mentiras, ellos tenían edad de vivir. Y cuando fueran adolescentes estaban en edad de disfrutar, de estudiar, de viajar… a Rocío la hacen responsable de us hermano, de su padre, de muchas cosas que por edad no le tenían que haber hecho. Cortó el vínculo materno, a mí me lo quitó. Ha ido propagándose por España entera de padre moderno y maravilloso. A él solo le importa él, no le importa nada más. Mis hijos han crecido con lo mismo que han crecido el mundo entero, con esa versión”.

Su intento de suicidio

"Antes del día 5 de agosto, ponen en mi conocimiento que mi hija va a ir a defender a su padre al plató de ‘Gran Hermano VIP’ porque él entra en el programa. Yo en ese momento no estoy bien emocionalmente por todo lo que llevo pasado. Nadie lo sabe pero llevo en tratamiento psiquiátrico y psicológico desde el año 2011, con un tratamiento fuerte y con un diagnóstico bastante fuerte. Síndrome ansioso depresivo moderado y grave cronificado en el tiempo", reveló.

“Yo vengo de estar hundida durante mucho tiempo, de tener que hacer un ejercicio descomunal cada vez que salía a la calle, de no querer salir de mi casa, de no poder desarrollar mi vida normal como una persona normal. Y de repente me llega esa noticia. Por mi cabeza empiezan a pasar todos los 20 años anteriores y todo lo que se me venia encima otra vez, pero ya con un elemento mayor que era mi hija en un plató defendiendo a su padre".

“Yo no veía a mi hija desde el 27 de julio de 2012. No estaba preparada pero mucho menos estaba preparada para ver lo que iba a defender. Lo que tenía claro es que no quería ver lo que venía. No quería volver a sentir miedo, vergüenza, sintiéndome cuestionada por todo el mundo. Y ese día, 5 de agosto, decidí que no quería seguir viviendo. Decidí que yo no quiero, que yo ya había hecho todo lo posible porque todo eso cesase y había puesto en conocimiento de la justicia una actitud y una serie de actitudes que yo consideraba maltrato. Y decidí que no quería seguir viviendo de esa manera. Y que la única manera de que todo eso terminara era quitándome de en medio”.

“Me tomé varias pastillas diferentes. Me salvó Fidel. Yo no recuerdo nada. En urgencias me preguntan y yo digo que ‘en algún momento lo voy a conseguir’ y que siempre me quedaba el puente de Segovia para tirarme. Y me ingresan en otro hospital que tenía otra planta para eso. En ese hospital es donde yo tomo conciencia de la barbaridad que había hecho y que quería hacer. Me doy cuenta en ese momento de lo que he hecho. Y me parece que era una soberana putada para los míos. Pero en ese momento, no piensas en nada ni en nadie. Lo único en lo que piensas es que no quieres volver a pasar por lo mismo”.

La explicación a su alta hospitalaria 'por fuga'

“Y que no quieres volver a sentir que has perdido las dos cosas más grandes de tu vida, ni verlo reflejado en la televisión mientras cenas en tu casa. Es una acción cobarde, egoísta y de la que me avergüenzo, pero es la puta realidad. Me fui del hospital porque me avisaron de que había alguien de prensa merodeando por el parking y me fui. En mi casa era el único sitio donde me sentía segura. No esperé a que me dieran el alta, me fui”.

"Sé que ese informe cuando pasa a ser judicial llega a manos de la otra parte. Y para cuando eso ocurre, la otra persona ya está en ‘GH VIP’. Y mi hija dice que 'todo fuera está mejor de cómo lo dejaste'. Eso para alguien que no conozca la historia puede resultar normal, para mí no. Sé que con posterioridad a ese programa de televisión, por parte del padre, se ofrece ese informe mío a dos revistas de este país. Con un mensaje de ‘mira lo que se ha inventado ahora’. No estoy orgullosa de lo que sucedió, y empecé a madurar la idea de que ya había tocado fondo, y que nada ni nadie se merecía que me quitase de en medio”.

Sus hijos

“Yo lo único que espero es que se sepa la verdad, contrastada, documentada, probada. Aquí no hay tu verdad, mi verdad. Aquí hay una verdad. Yo no espero que le ocurra nada, simplemente espero que me deje tranquila. Yo casi que prefiero que… que sigan creyendo en la versión que tienen, porque el día que mi hija se dé cuenta de todo lo que ha pasado y de lo que ella ha formado parte, y de quién es su padre realmente, va a ser el peor día de su vida. Y no me gustaría que sufriera”.

“A mí nadie me devuelve besos, abrazos… todo lo que me he perdido de ellos. Que mi hija se fue de mi casa con 15 años. A mí nadie me va a devolver todo lo que yo por culpa de esta persona no he tenido en mi vida. A mí nadie me va a devolver… Quiero paz. Quiero que se sepa la verdad. Quiero que se haga justicia. Que se sepa la verdad, la única que hay. Quiero vivir con lo que me queda, porque lo otro ya no lo tengo ni lo voy a tener. A mí se me ha coartado como madre, en la educación de mis hijos, como mujer, como persona, todo en mi vida. Se me ha arrancado la posibilidad de hacer mil cosas en mi vida, y se me ha quitado lo más grande que tiene una madre que son sus hijos. No quiero nada. Quiero que se haga justicia”.

“No tiene piedad ni para con sus hijos, no le ha importado el bienestar de sus hijos nunca. Eso no se hace con una criatura de 5 años, no le puedes quitar su figura materna con 5 años, con la que ella moría. No lo puedes hacer, y eso es lo que ha hecho. Ella quería estar conmigo. Ella le dice a la psicóloga que cuando su padre va a recogerla hay prensa, que no le gusta, pero que eso es lo que hay. Tenía pasión con su madre, que soy yo. Que la que la ha parido he sido yo. Yo soy víctima, pero ellos también son víctimas. Ellos también son víctimas de una mente diabólica. Él ha conseguido lo que me dijo cuando me fui a separar: ‘te vas a cagar, Rociíto’. Me ha quitado a lo más importante que tengo en mi vida, que son mis hijos. Y no me los ha quitado, han hecho que me odien y que tengan esa imagen de mí, que es mucho más cruel”.

Yo he tenido a mis hijos muertos en vida. He tenido que hacer como que no los tengo, estando vivos. Y haciéndolos partícipes de cosas que no tienen que ser partícipes. Y ensuciando su mente”.

El verano de Chipiona en el que conoció a Antonio David

"Le conocí en Chipiona, en el verano del 94. A los tres días de estar allí vino un amigo mío a la playa y vino con este ser. Y le dijo ‘Rocío es hija de Rocío Jurado’. Y él dijo, ‘¿ah si? Pues no te había visto nunca’. Primera mentira, Porque ya avanzada la relación vi que su madre, en Málaga era una fan de la Jurado y tenía revistas mías. Era simpático, sabía llevar las cosas a su terreno. Vivía en un piso que le tenía alquilado al dueño de un bar y que era amigo de mis padres de toda la vida de Dios".

"Ese verano fue muy bonito porque es un amor de juventud, estás ilusionada, tienes 17 años y para mí era felicidad. El primer beso fue en la piscina del hotel Brasilia. Allí nos fuimos a la piscina y son esas fotos. Así es como se entera mi madre, viendo la revista. Y me dice ‘a ver, esto qué es lo que es. ¿Qué hace, a qué dedica el tiempo libre?’. Estaba todo el mundo pendiente de lo que hacía y de lo que no hacía".

"Creo que se lo presenté ahí, en el acto de inauguración del monumento. Yo en ese momento pensaba que me estaba enamorando. Sé hoy lo que es enamorarse, y en ese momento no lo era, era la ilusión de una niña de 17 años. SI hubiese sido otra persona, hubiese pasado lo mismo. Prefiero no nombrarlo. No me hace bien el nombrarlo".

"Me voy a Madrid ese verano. Y de Chipiona al internado me llegan noticias. Que si esta persona estaba con una, otra de Jerez, una ex de él… pero en aquella época siempre quieres creer en la otra persona. Te dice ‘no, lo que quieren es que no estés conmigo, que no estés con un simple Guardia Civil’. Era victimismo y tú te lo crees. Nos contactábamos por carta y por teléfono. Y luego las cartas las utilizó en la prensa".

Su relación con Ortega Cano

"Mi madre ya se había casado con José. Mucha gente, muchos conocidos y yo iba a todo el mundo presentándole a mi novio. Él estaba encantado. A José siempre le había tenido muchísimo cariño. Ahora los sentimientos son diferentes. No creo que fuese una decisión acertada desgraciadamente para ella, pero lo decidió así y todo lo que fuera para que estuviera bien y contenta".

La mayoría de edad y el viaje a Barcelona

"El día que cumplo 18 años, cometo la torpeza de dejar el curso y me cogí un avión y me fui a Barcelona. Cometí la fatalidad de dejar a mi madre llorando en el suelo. ‘Rocío no te vayas, Rocío te vas a arrepentir. Rocío no me gusta, te vas a arrepentir. Va a ser tu perdición’, y la dejé en el suelo de rodillas llorando en el suelo. Es una de las cosas que más me arrepiento en la vida. Y mi padre me dijo ‘te va a arruinar la vida y vas a volver con una barriga, porque es lo que quiere’. No se equivocaron ninguno de los dos. Es culpa mía y yo tengo que asumir mi responsabilidad. Juega en gran parte la manipulación y la embaucación, hoy por hoy lo sé porque lo ha hecho con mis dos hijos".

"En ese momento estaba haciendo lo que yo quería. Nadie me controlaba ni me obligaba a nada. En ese momento ‘soy mayor, hago lo que quiero, estoy con la persona que quiero’ y nada más. La convivencia en un principio empieza bien, pero muy pronto me empiezo a dar cuenta de cosas. De repente aparecía con la novia de un compañero. Se juntaba mucho con una profesora de fitness de un gimnasio. Cosas que a ti te van escamando. Había sentimientos encontrados, por un lado el ‘me lo creo’ y por otro la duda. Al final es como se le ve: el llanto, el victimismo, el ‘¿qué estás diciendo?’. Había dejado mi casa, mi padre, mi madre, y de repente te das cuenta de que en lo único en lo que puedes creer no quieres pensar que he metido la pata hasta las cejas".

"Cuando él desaparecía y aparecía con la novia de un compañero, me acuerdo que hubo un día que salía a las 14, y eran las 16:30 y ahí no había aparecido nadie. Un día que me asomé, les vi a los dos como muy pegaditos, nada evidente pero que ya en ese momento me dio una sensación de ‘¿qué está pasando?’. Pero yo no me iba a ir a mi casa. Volvía y creía que no estaba siendo lo que parecía. Era un mundo paralelo en el que yo no estaba dispuesta a admitir que me había equivocado".

El accidente y deterioro de su relación

"Tenía una amiga allí que tenía una Vespa y nos fuimos a Mataró. Veníamos en la moto muy despacio porque nos íbamos a parar en un semáforo. Gracias a Dios de que íbamos muy lentos, porque justo pasamos por un Nissan Terrán y abrió la puerta del copiloto y salí por los aires. Vi que me salía el hueso, con un ataque de nervios horroroso. Me llevaron a urgencias, me trasladaron de Mataró a Barcelona porque había que operar. A esta persona la llamaron, vino, habló con los médicos, con mi madre y me operaron. Estuve un año con una bota ortopédica después de la operación".

"Yo estaba impedida, no me podía mover sola. Y entonces teníamos una pareja que eran amigos nuestros. En ese momento ella me dice, ‘te quedas en mi casa el tiempo que haga falta y no pasa nada’. En esa casa ya hay algún episodio de agresión verbal de él hacia mí. Daba igual quién estuviera delante. Recuerdo agresiones verbales de ‘inútil, no sirves para nada’. En esa época estaba más gordita, pues bueno ‘estás gorda’. Puede parecer una tontería o una gilipollez, no es la palabra, es la forma. Él tenía una cara de puertas para dentro: prepotente, todo lo sabía, no se le podía discutir nada. Y luego tenía la otra parte, que era cuando había cámaras, y era todo maravilloso. Y todo besos, y ‘qué guapa’ y todo delante de la gente".

"Cuando terminaba el día y te ibas a la cama, que era el único momento en el que podías estar en la intimidad, me decía ‘que yo te quiero, no puedes cometer ese fallo, qué va a pensar la gente de ti’. Y en ese momento no te das cuenta de la gravedad que eso tiene, y llega un momento en el que lo normalizas. Sé que hubo una o dos veces que la cosa pasó a mayores. Recuerdo un tirón de pelos: me coge del pelo y me tira hacia abajo, pero no sé el porqué de eso. En ese momento siento por un lado ‘me quiero ir’ sabiéndolo que no lo voy a hacer y por otro lado sintiendo ‘yo me levanto y le reviento’, y no hice ninguna de las dos cosas".

"Me dijo que todo lo que le estaba pasando era por mi culpa. Hay muchos episodios de mi vida que yo los tengo olvidados. Y yo lo dejaba pasar. Me dijo que me fuera con mi madre y que era una hija de p***. Después de eso llega un llanto, un ‘perdóname’, un ‘estoy nervioso’, y cosas que una vez más justifico, creo y disculpo. Lo veía normal, lo veo ahora y pienso que qué poco sabía en aquel entonces que iba a ser mi verdugo".

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