Alcaraz tira de oficio
El murciano solventa una actuación más bien ramplona ante un voluntarioso Hanfmann y se enfrentará en la tercera ronda al francés Moutet.


En el tenis y en la vida, no todos los días salen como uno desearía. A veces son estupendos, otros buenos, a menudo normales y en algunas ocasiones malos. Este miércoles, bajo el sol de Melbourne, Carlos Alcaraz tuvo que solventar con oficio una actuación más bien ramplona para avanzar hasta la tercera ronda del Open de Australia. El número uno del mundo venció sin agobios y de menos a más, eso sí hay que concedérselo, en tres sets (7-6 (4), 6-3 y 6-2 en 2h44), a Yannick Hanfmann, alemán de 34 años y 102º, que entró en el último momento en el cuadro principal por la baja del finlandés Emil Ruusuvuori y tuvo un comportamiento sensacional hasta que el físico le traicionó.
Primer 'Yannick' superado ✔️@carlosalcaraz acaba con Hanfmann en tres sets, coge ritmo y espera en tercera ronda al ganador del Zheng-Moutet.
— Eurosport.es (@Eurosport_ES) January 21, 2026
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“Sabía que él iba a jugar muy bien, habíamos jugado un par de veces, en un Challenger también (el de Sevilla de 2019, ganó Carlos con 16 años). Ha sido más duro de lo que esperaba al principio; no sentía la bola tan bien como me hubiese gustado y la suya venía como una bomba, derecha y revés; tenía que estar preparado. Feliz por haber superado un difícil primer set. Luego me he sentido mejor en la pista con mis golpes. Tácticamente, he ido jugando mejor. Estoy contento por haber jugado a ese nivel al final del partido y por haber avanzado de ronda”, dijo Alcaraz, que no anduvo del todo fino con su nueva mecánica de saque, la que reclama como autor Novak Djokovic. Se enfrentará el viernes pro primera vez al francés Corentin Moutet (26 años y 37º del mundo), que sufrió de inicio, pero finalmente avanzó por retirada del estadounidense Michael Zheng, cuando le ganaba por 3-6, 6-1, 6-3 y 2-0.

Hanfmann compitió a un nivel inesperado en el primer set. De habérselo creído un poco más, hubiera puesto en serios aprietos a Alcaraz. El teutón le pegaba a la bola con elegancia y sin aparente esfuerzo obtenía una potencia curiosa con los golpes planos, mientras Carlos trataba de restarle comodidad con pelotas altas en los restos. El hecho es que Yannick sacó mejor que él durante gran parte del partido, pero cuando logró romperle el servicio al de El Palmar, el impulso le duró poco, porque encajó inmediatamente un break. Poco después, empezó a molestarle la rodilla izquierda y, en el desempate, Alcaraz fue superior.
Un final esperanzador
A partir de ahí, el partido se le puso de cara. A Hanfmann le sobrevinieron más molestias. Esta vez en la zona abdominal, con lo que el saque, que estaba siendo un arma importante para él, se resintió con el paso de los minutos. Al final de una tercera manga cómoda para el ganador de seis Grand Slams, el veterano de Karlsruhe fue atendido por el fisio del torneo. Alcaraz hizo break de nuevo y se escapó (4-2). “Aprovecha estas buenas sensaciones y ve a por él. Hazte ver”, le decía su entrenador, Samuel López. El hecho es que, a esas alturas, estaba ya mucho más tranquilo y cerró el triunfo por la vía rápida.
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