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TENIS | MASTERS 1.000 PARÍS

Djokovic supera el susto de Griekspoor y es ajeno al ruido

El serbio, que cedió el primer set y acabó enfrentándose con el público, vence a Griekspoor en tres mangas y alcanza sus décimos cuartos de final del año.

Actualizado a
Novak Djokovic celebra su triunfo sobre Tallon Griekspoor.
Novak Djokovic celebra su triunfo sobre Tallon Griekspoor.STEPHANIE LECOCQREUTERS

Novak Djokovic no pierde un partido desde el pasado 16 de julio, cuando cayó ante Carlos Alcaraz en la final de Wimbledon. Desde entonces, 15 victorias seguidas. Hasta hoy, además, llevaba 19 sets ganados de forma consecutiva, sin ceder uno (dos, de hecho) desde el 2 de septiembre ante Laslo Djere en la tercera ronda del US Open. Este jueves, el neerlandés Tallon Griekspoor, de 27 años y 23º del ranking ATP, tuvo el honor de cortar la segunda racha de Nole, aunque nada pudo hacer con la primera. El número uno del mundo superó el susto que le dio su rival en la manga inaugural, y acabó remontando (4-6, 7-6(2) y 6-4 en 2h37) para alcanzar en el Masters 1.000 de París-Bercy sus décimos cuartos de final del año en sólo 11 torneos jugados. Este viernes (19:30, M+) se medirá con el danés Holger Rune, que se deshizo de Daniel Altmaier por un doble 6-3 en 1h21.

El torneo parisino está siendo el museo de los horrores para las principales estrellas del circuito masculino, con Carlos Alcaraz fuera de combate a las primeras de cambio y otros, como Jannik Sinner, víctimas de la mala planificación y de las nocturnidades exageradas. No es el caso de Djokovic, que sí mostró signos de flaqueza en un momento de su duelo de octavos de final, pero que supo reponerse con maestría y talante, como lleva años y años haciendo. Sin brillantez, de hecho bastante lejos de la misma, pero con un oficio envidiable para muchos, el de Belgrado lleva ya nueve participaciones seguidas en Bercy en las que alcanza, como mínimo, los cuartos de final. Ya van 30 victorias y una única derrota este año en pista dura, y un pasito más cerca de su séptimo título.

Sorprendió el bajón que tuvo Nole (quien ayer se retiró del dobles que iba a jugar con Kecmanovic minutos antes de saltar a una pista en la que ya esperaban sus rivales) en el ecuador del primer set, pues había comenzado el partido igual que lo hizo en el día de ayer ante Etcheverry, como una moto. El quiebre del serbio se vio borrado por un valiente Griekspoor, que en la presente edición del torneo había sumado más victorias (dos) que en todos los Masters 1.000 que había disputado previamente juntos (tenía un balance de 1-10). El verdugo de Davidovich en la pasada ronda apretó las tuercas de Djokovic, que pegó un bajón físico y lo pagó fallando más primeros de la cuenta. De repente, Griekspoor se apuntó cinco juegos consecutivos para llevarse la manga inicial, la primera que le ganaba al número uno del mundo en tres partidos entre ambos.

Enganchón con el público

Djokovic, que pidió asistencia médica al finalizar el primer set y se tomó un gel energético, como si estuviese falto de fuerzas (le pasó algo similar en la final de Cincinnati ante Alcaraz), tuvo incluso que salvar una bola de break que, de perderla, habría supuesto un rosco virtual de Griekspoor al inicio de la segunda manga. No terminó de arrancar el ganador de 24 Grand Slams, que con 4-4 en el segundo set salvó un 15-40 que le habría dado al neerlandés un juego al saque para ganar el partido. La sorpresa no llegó, y en el tie-break Nole impuso su ley para forzar el set definitivo. Como les suele pasar a jugadores de su talla, se aprovechó del miedo que le entró a su rival, al que se le encogió el brazo en el momento clave.

Ni siquiera un tempranero quiebre del serbio en el último set le dio tranquilidad, pues Griekspoor lo recuperó para poner el 4-4. Djokovic concedió el break con una doble falta, y de inmediato se enfrentó al público, recriminando que había sido molestado durante su servicio. En un partido anodino, sin demasiada historia, Novak encontró en este incidente la gasolina que necesitaba: ganó los ocho puntos restantes de manera consecutiva y liquidó así el encuentro. Durante esos minutos no dejó de tenérselas con el público, que le volvió a interrumpir un par de saques y que le dedicó unos cuantos abucheos, mientras que el número uno pidió que no cesaran. El danés Holger Rune será la siguiente parada de un Nole que es ajeno al ruido como nadie en esto del tenis.

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