Y el “¡Vamos, Rafa!" volvió al Godó
El invitado Jódar arrolla a Carabelli tras un 0-2 inicial para convertirse, ya sin Alcaraz, en el único español en cuartos de final y alcanza virtualmente el top-50 mundial por primera vez.


Primero, con cierta timidez, sonrojo, como si se adivinara algún sacrilegio. Y, conforme avanzaban los juegos, los puntos, los errores forzados y golpes ganadores, derechas cruzadas, ya sin rubor a puro grito. El “¡Vamos, Rafa!”, que tantísimas veces se había voceado a Rafa Nadal en la pista que ahora lleva su nombre, regresó al Trofeo Conde de Godó, en el horario del partido estrella de la jornada, y en favor de un invitado al torneo, de 19 años, pero que con su victoria de este miércoles en segunda ronda ante Ugo Carabelli se sitúa ya virtualmente, por vez primera en su vida, en el top-50 del mundo. Será, tras la baja de Carlos Alcaraz, el único español en cuartos de final.
Sube la temperatura en el Godó. En sentido figurado y literal. Que se lo digan a algún aficionado inglés que trataba de colarse en la parte alta de la tribuna de prensa, con algo de sombra dando cobijo. “It’s raining in my country”. En frío, sin embargo, comenzó el madrileño, y eso que la primera ovación de la tarde coincidió ya con el juez de silla anunciando “al servicio, Rafa Jódar”. Dubitativo, tras cuatro partidos consecutivos sin ceder un solo servicio, entre ellos la semifinal de Marrakech ante el propio Carabelli, regaló el primero del día. Y tuvo bola de ‘contrabreak’, pero la desechó, y se puso 0-2.
Mucho más cómodo se le vio ya a Jódar en su segundo saque, donde al fin se impuso en un largo intercambio de golpes. Y, acto seguido, ganó en blanco con el saque del argentino. Ahí afloraban ya los primeros “¡Vamos, Rafa!” desde la grada. Y funcionó. Del 0-2 pasó al 5-2, con algún grito enérgico para ir sumando autoestima, aunque también con demasiados errores no forzados, hasta 15 en el primer set, que supo contrarrestar con nueve golpes ganadores, más del triple que su rival, lo que le valió para llevárselo, 6-3.

Otra vez algo timorato reapareció el tenista español en la segunda manga, ante un Carabelli también más asustadizo que cuando en primera ronda había derrotado contra todo pronóstico a un auténtico 14º del mundo como Karen Khachanov. Pero su constancia, las derechas cruzadas y la búsqueda del fallo ajeno le valieron en el tercer juego para volver a romperle el saque al sudamericano, y entre una colección de “¡venga!” y “¡vamos!” en cada golpe resuelto se fue acercando irremediablemente a la victoria final. Y la consiguió definitivamente cuando debía: rompiendo el saque al argentino justo para otro 6-3.
“He tenido que aceptar la situación y ponerme a trabajar duro cada punto, como ha sucedido. Estoy contento de cómo he podido sobreponerme”, reconocía Jódar un par de horas más tarde en la sala de prensa. “No lo sé, no leo el futuro”, resolvió, cuando le preguntaron sobre el puesto en que se ve dentro de dos años.
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La irrupción de Jódar, como en menor medida -por ahora- las de Martín Landaluce y Dani Mérida, es una fenomenal noticia para el tenis español en general y para el Godó en particular. Dos años después de que en 2024 ningún tenista de España alcanzara los cuartos de final, el madrileño ha salvado que en esta edición haya uno. La cruz es Carlos Alcaraz.
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