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Feliciano
Simon
1 Set 2 Set 3 Set
6 6 7
2 7 6

TENIS | QUEENS

Feliciano López renace con 37 años en la hierba de Queen's

El toledano, que entró en el torneo que ya había conquistado en 2017 con una invitación, derrotó a Simon en tres sets. Luego, ganó la final de dobles con Murray.

De blanco impoluto y en la antesala de Wimbledon, Feliciano López se dio un homenaje en la hierba, en su hierba, para conquistar por segunda vez en su carrera el ATP 500 de Queen's. Derrotó por 6-2, 6-7 (4) y 7-6 (2) en 2h:49 a Gilles Simon poco después de que otro tenista de su quinta, Roger Federer, levantara por décima vez el trofeo de Halle (Alemania). Dos jugadores de 37 años separados por sólo un mes de edad. El suizo llegará a los 38 en agosto y el español, en septiembre. Dos superclases dotados para el juego sobre el pasto, ese que exige saque, valentía en la volea, reflejos... y elegancia. Y donde sus reveses a una mano cortan el aire y el pulso. Dos deportistas Gran Reserva, como los vinos caros.

Feliciano llegó al bonito Club de la Reina en West Kensington, que fue construido en 1886, con una invitación para el cuadro principal y con la misión de acompañar a Andy Murray en su reaparición en el cuadro de dobles tras la operación de cadera del británico (unas horas después, ganaron la final a Ram y Salisbury). Y se va como campeón, emulando a Pete Sampras, que también logró ganar con una wild-card veinte años atrás. Es el séptimo título de su carrera y el cuarto en hierba, una cuenta que se había detenido precisamente con su victoria en Queen's en 2017. Dos coronas en Eastbourne completan su colección sobre césped. "Creía que mi mejor momento fue en 2017... pero me equivoqué. ¡Es este!", expresó con el trofeo. 

El toledano fue al ataque y se llevó la primera manga ante Simon, de 34 años y 38º del ranking. En la segunda, el de Niza aumentó su nivel, muy sólido en el fondo de pista, redujo al mínimo sus errores no forzados y fue capaz de voltear un 4-2 en el tie-break. 

Simon iba lanzado al tercer set, sin regalar puntos. Pero el español no se arrugó. Con 6-5, en un juego que se alargó 12 minutos y de una intensidad brutal, dispuso ya de la primera bola de partido al resto. No la aprovechó, pero en el desempate no perdió la cara al partido y se llevó un torneo que, además de él, ya ganaron Andrés Gimeno en 1960 y Rafa Nadal en 2008. Sube desde el puesto 113º del mundo al 53º, en una temporada en la que se estrenó como director del Mutua Madrid Open y apuntaba al ocaso. Ya tenía invitación para Wimbledon. Pero entrará allí por la puerta grande.