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Conchita Martínez: "Ganar Wimbledon te cambia la vida"

La ex tenista española, ganadora de Wimbledon en 1994, repasó lo que supuso su triunfo en el partido por el título ante Martina Navratilova. "Es bonito que te recuerden por ello".

Conchita Martínez en una entrevista con la Agencia EFE.
Óscar Maya EFE

Conchita Martínez celebrará el próximo 2 de julio los 25 años de su victoria en Wimbledon, un título que reconoce que "te cambia la vida" y tras el que "lo difícil es seguir entrenando, jugar el siguiente torneo y sentar la cabeza para continuar adelante".

En una entrevista con la Agencia EFE, la aragonesa recordó la bola de partido con la que ganó a la estadounidense Martina Navratilova (6-4, 3-6 y 6-3), "sin miedo, ni vértigo", aunque sí "con un poquito de escalofrío", porque haber sido la primera española en ganar en Wimbledon "es algo grandioso".

- ¿Un título como Wimbledon gana valor con el paso del tiempo?

- No sé si adquiere más valor porque cuando pasó estaba ahí y es verdad que es bueno recordarlo. A nosotros nos hace ilusión. Van pasando los años y es bonito tener ese recuerdo, una hazaña importante y que la gente te recuerde por eso.

-Tenía 22 años, ¿cómo le influyó ganar esa final?

- Es verdad que al ser un título de esa envergadura cambia la vida, pero enseguida, no sé si en dos semanas, estaba jugando el siguiente torneo. Eso es lo difícil, ganar allí y seguir con el enfoque necesario para seguir entrenando y jugando, porque hay muchas cosas que debes hacer cuando haces algo así, muchos recibimientos ... Lo mejor es irse a jugar el próximo torneo, sentar la cabeza y seguir hacia adelante. Te puedes tomar una semanita, pero lo conveniente es volver a la rutina y seguir concentrada en tu trabajo, que es lo importante y te va a dar más puntos para celebrar muchos más.

- ¿Cómo se preparó para jugar con Navratilova que había ganado 9 veces en Wimbledon? ¿Le generaba eso más presión?

- No era fácil, lo importante era seguir las rutinas y eso lo hice bien, la preparación, la comida, no cambiar muchas cosas. Y mentalmente preparar el partido, no como cualquier otro pero parecido, porque es un partido más, con mucha más importancia porque es una final. Pero si llegas bien y rodada tampoco hay que hacer demasiado más. Venía con confianza, ya que había jugado hacía poco con ella en Roma, aunque fuese en tierra, y la había ganado. Eso también te da ese extra que necesitas para que a pesar de ser hierba, que iba a ser difícil, la puedas ganar.

- Pero jugar en tierra es distinto a hacerlo en hierba...

- En tierra todo es mucho más lento y eso a mí me beneficiaba y tenía mucho más tiempo para preparar mi juego. En hierba sabía que las cosas iban a ser mucho más rápidas y que iba a tener una presión constante de Martina de subir a la red, que sí tuve. Pero el partido de semifinales contra Lori McNeil me ayudó porque era un estilo de juego similar, aunque una es zurda y otra es diestra, pero tuve que pasar mucho a McNeil para ganar, porque creo que fueron 10-8 en el tercer ser y venía preparada para todas las subidas a la red posibles. Me salió un partido muy bueno

- ¿Diría que hizo un partido perfecto?

- Me salió un partido muy bueno. Perfecto es difícil, pero el 'passing shot' de revés me salió muy bien. Perfecto no porque no habría perdido un set, pero fue un partido muy bueno.

- ¿Que Navratilova fuera zurda lo hizo más difícil, tuvo que variar su juego?

- Sí, sobre todo en los restos, un poco tu táctica y si en algún momento le juegas por el lado del revés al ser zurda tienes que cambiar las direcciones. Con Martina buscaba más ese lado de revés, pero lo importante con una jugadora que hace saque y red y que continuamente quiere subir es tenerla en movimiento en todo momento y que nunca esté parada para hacer su juego

- ¿Sintió miedo o vértigo cuando Navratilova le empató después de un set?

- No recuerdo ni vértigo ni miedo, el partido estaba siendo bueno, yo no estaba jugando mal, pero en hierba te rompen el saque una vez y ya es muy difícil recuperarlo. Además me atendieron porque se me estaba cargando la zona del glúteo y salté en el tercer set y pude mantener el servicio, romperle el saque y acabar ganando.

- ¿Qué se le pasó por la cabeza cuando tuvo bola de partido?

- A veces es verdad que te da un poquito de escalofrío, pero es importante que no se te pasen muchas cosas por la cabeza porque eso quiere decir que quitas el enfoque y la atención de pegar la próxima bola, el próximo punto y estar centrada. Hay que soltar el brazo, recuerdo el 'match ball' y mira que no soy de subir a la red, pero hubo un peloteo en el que me dejó dos bolas medio cortas y con la segunda me dije: "Tengo que hacer algo". Subí a la red y ella, al intentar pasarme, se le fue fuera y es cuando ya alcé los brazos. Fue una alegría inmensa y también esa tranquilidad de que ya está, acabo de ganar y poco a poco vas asimilando lo que eso quiere decir

- ¿Y qué quiere decir?

- Ganar en Wimbledon es algo grandioso, donde hasta entonces solo Manolo Santana lo pudo hacer. Después de mi llegó 'Rafa' y Lili Alvarez, mucho antes, que llegó a un par de finales. Pero a los españoles no se nos daba demasiado bien porque jugamos mejor en tierra, porque nos criamos y crecemos en ella. La grandeza de ganar en una superficie muy complicada hace que te "amigas" con ella y que puedas hacer grandes cosas también.

- ¿Cómo empezó con el tenis?

- Empecé en Monzón (Huesca) donde nací, en dos pistas que había y que veía desde la galería de mi casa. Y jugando mucho contra el frontón y con un entrenador que se llamaba José María Sanvicente que jugaba mucho conmigo. Poco a poco cogí esa ilusión. A mis padres les costó, sobre todo a mi madre, cuando me fui a Barcelona con 12 años, pero su apoyo siempre ha estado ahí, nunca me han puesto presión.

- Ha sido jugadora, capitana de los equipos españoles de Copa Davis y Federación, entrenadora de Garbiñe Muguruza y ahora está con Pliskova. ¿Cómo es la Conchita entrenadora?

- Soy bastante exigente, me gusta entrenar cosas especificas y me centro mucho en lo que necesita la persona con la que trabajo. De jugadora era perfeccionista y ahora no busco la perfección, pero sí cuidar esos detalles en los que puedes marcar la diferencia. Mi faceta de jugadora me ayuda mucho a entender a las jugadores. Es una ventaja que tenemos al haber jugado a un nivel alto, que te puedes identificar con muchas situaciones que ellos están viviendo.

- ¿Y con Pliskova qué tal le va?

- Muy bien, la verdad es que estoy muy contenta, está muy bien. Ha sido un comienzo de año muy positivo. Hasta aquí muy contenta.

- También sigue ligada al tenis como comentarista de televisión. ¿Quiere seguir vinculada durante mucho tiempo?

- El tenis es mi vida y de momento seguro que voy a estar ligada a él de alguna manera y en todas las facetas. También estuve de directora del torneo de Marbella. Son cosas que te ayudan a entender y a desarrollar otras facetas y seguir formándote y seguir aprendiendo. El tenis es mi pasión. Me apasiona entrar en la pista, me apasiona entrenar a jugadoras y estoy viviendo mi sueño.