ROLAND GARROS

Nadal se mete en cuartos con su triunfo 90 en Roland Garros

Nadal resolvió su cita ante el argentino Londero en 2h:13 y se hace un hueco entre los ocho mejores por 38ª vez en Grand Slams. Nishikori o Paire, su próximo rival.

Con sol, calor y bastante viento en la Philippe Chatrier, Rafa Nadal y resolvió sin despistes su cita de octavos de final de Roland Garros ante el renacido argentino Juan Ignacio Londero (25 años y 78º del mundo), un debutante en majors que se va con la cabeza alta, cerca del top-50 y con una buena inyección económica para seguir lanzando su carrera. El español impuso su ritmo y venció por 6-2, 6-3 y 6-3 en 2h:13. Fue su victoria 90 en el torneo que ha ganado en 11 ocasiones, con la que alcanzó por 13ª vez los cuartos, 38ª entre todos los Grand Slams, al frente de la lista histórica en el primer caso y en el cuarto lugar, ahora en solitario, en la que engloba los cuatro Grand Slams. Ahí se pone por delante del legendario Roy Emerson (37). Para esa ronda espera rival y será el que saldrá del duelo entre Kei Nishikori y Benoit Paire, dos buenos jugadores en tierra. El próximo partido lo jugará el martes.

El primer set de Nadal no fue tan imperial como el que jugó ante Goffin el viernes, pero el español se acercó al nivel de juego que buscaba ante un rival que le pegó duro a la pelota pero sin la precisión necesaria ni los recursos a media pista para desbordar al número dos del mundo. El viento sopló con más fuerza que otros días y palió un poco el fuerte calor reinante en París (32º), pero produjo un movimiento de vibración en los cables de la spidercam con el consiguiente ruido que resultó bastante molesto. En el quinto juego, con Nadal ya 3-1 por delante, Londero dispuso de tres bolas de rotura y no las aprovechó. Ahí terminó su amenaza en un parcial en el que solo ganó seis puntos al resto. El de Manacor lo cerró con dos saques directos.

En el inicio del segundo set, un alborotador provocó un corto parón en el partido hasta que le echaron de la pista. El Topo, como apodan a Londero, sacaba para intentar empatar a un juego y no falló. Aunque sí le tembló el pulso en su siguiente turno y Nadal  tomó otra ventaja que no soltó hasta apuntarse también el segundo parcial. El tenista de Jesús María no quiso hincar la rodilla pese a verse muy por detrás en el marcador y dispuso de nuevo de una bola de quiebre en la tercera manga. Se fue al limbo y con ella gran parte de sus opciones de alargar la partida ante un rival que sacó bien (74% de puntos con primeros y 59% con segundos), colocó 40 golpes ganadores y cometió 25 errores no forzados. Más tarde, Londero encontró el break que buscaba, pero no le sirvió porque aún tenía uno más en contra. Pero disfrutó de unos instantes de gloria y apoyo popular en la pista central de un Grand Slam ante un grande, un regalo que se había ganado.   

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