Tenis | Final Copa Davis

España abre el fuego con Ferrer y Feliciano

Sánchez Vicario: "Ha sido una decisión difícil, tenemos un equipazo"

Presenatción de los dos equipos con la ensaladera
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Nada es definitivo en esta final de la Davis. Desde que renunció el mismo Rafael Nadal, todo parece viajar con extraño sentido de provisionalidad: apremio, urgencia, decisiones de último minuto. David Ferrer y David Nalbandián abren la serie de cinco partidos que deben cerrar los dos números dos (¿quiénes?) en la tarde del domingo. Hoy deben acabar la primera jornada Del Potro y Feliciano López, pero ya no se puede estar seguro de nada: mucho menos, de los pies de Del Potro.

Tras el adiós de Nadal, parece que la presión de la Davis traspase paredes y cables, como en campos magnéticos: entre apagones y cortocircuitos, los argentinos tocan y retocan la pista, hasta dejarla como una marisma plástica parecida a las que recubren los campos de fresas. El número uno argentino, Del Potro, jugará infiltrado en los pies, hechos una lástima. El número dos, Nalbandián, se niega a contestar en inglés: "Estamos en Argentina". Se dan dos equipos de dobles que nadie garantiza como definitivos. Y los españoles toman una sublime decisi echarse en brazos de Feliciano, medida tan fulgurante y deslizante como el servicio y el revés cortado del guapo señor Feliciano López-Díaz Guerra.

Entrenamientos.

"Ha sido una decisión difícil, pero en los entrenamientos, Feliciano ha marcado la diferencia, aunque Verdasco va cinco o seis puestos por delante en la Lista de Entradas de la ATP. Feliciano hará un gran partido. Tenemos un equipazo, y si tuviera que hacer cambios en dobles, valoraría mucho a quien sustituiría", plantea el capitán español, Emilio Sánchez Vicario. Al margen de los resultados, jueces supremos, cabe alegar que Verdasco es el actual número 16 en la Lista de la ATP, y Feliciano, el 31. O sea, no hay "cinco o seis puestos" de diferencia. Dicho esto, ojalá Feliciano juegue igual o mejor que aquel gélido 8 de febrero de 2004, cuando azotó a un joven Berdych en Brno, impuso el 2-2 en una eliminatoria que iba 1-2 para la República Checa y sentó el escenario para la primera gran heroicidad de aquel chico, este hombre, Rafa Nadal, que laminó a Stepanek en el quinto punto. Después, España alzaría la Ensaladera, en Sevilla. Buenos tiempos.

De aquel equipo heroico de Brno, sólo queda hoy Feliciano. Pero, después de todo, da la impresión de que los argentinos sienten la presión. Rezan a Maradona y al pie de Del Potro. A cinco sets, y si se atornilla mentalmente, Ferrer puede domar a Nalbandián y a un toro de la Pampa, si es preciso. Ante Del Potro, Feliciano puede volar como Ícaro o arder como un cometa, en las alas de fuego que componen su majestuoso saque y su deslizante revés cortado. Y, entre placas de plata, la Ensaladera que se disputaban Fred Perry y el Barón Von Cramm, que rozó Santana y que alzaron McEnroe y Nadal, espera nombre para una nueva placa de plata en la peana. Lo van a dictar entre el acorazado Ferrer, el Rey David Nalbandián, el joven gigante Del Potro y el Cometa Feliciano: toca Davis, toca Sinfonía Heroica.

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Los dobles aún son provisionales

Emilio Sánchez Vicario y Mancini han designado inicialmente a Verdasco-Feliciano y Acasuso-Calleri como parejas de dobles, pero es mera referencia. Dependiendo de los resultados de hoy, todo cambio es posible. Nalbandián tiene papeletas para meterse en la pareja argentina y Emilio Sánchez podría mover peones tácticos, siempre dependiendo de los resultados del viernes y de la baraja de posibilidades del domingo. En un partido final y decisivo entre números dos, todo el mundo cree que Nalbandián se verá con Verdasco, quien eliminó a David en Wimbledon 2006.

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