Reventa, apagones y robos en Mar del Plata
Las entradas para la final de la Davis se pagan al triple de precio


Bienvenidos a Mar del Plata, "La Ciudad de Dios", proclaman los carteles de llegada a este balneario que acaba de clausurar la 23 edición de su reputado Festival de Cine. Ciudad de Dios y de muchas otras cosas: capital argentina del pulover (esos chalecos finolis de cuello de pico...), balneario con un mar opaco ("está contaminado", dicen los vecinos), y, esta semana, capital mundial de la Copa Davis. "El tenis es un juego individualista excepto cuando se juega la Davis", alegan los mismos argentinos.
A 404 kilómetros de Buenos Aires, y en plena primavera austral, la final de la Copa Davis sucede en el balneario del mar opaco al reputado Festival de Cine, que recién clausuró la veterana actriz Mirta Legrand ("Esposa Modelo"). El cine de autor deja paso a la tremenda tensión del gran evento deportivo. Por una semana, la portada de El Gráfico no la copa el fútbol, sino la Davis: "Copados", titula a todo trapo el veterano magacín deportivo, bajo las fotos de Nalbandián y Del Potro. Aquí, "copados" quiere decir más o menos, "metidos en la lucha por la Copa". Por lo demás, El Gráfico sale contando con la presencia de Nadal, y dedica amplio reportaje a aquel equipazo de Independiente, los diablos rojos de Avellaneda, campeones intercontinentales en 1973: Santoro, Bochini, Bertoni, Sa, Comisso, Pavoni
Pero, decíamos, ¿tremenda tensión? A ver: en la tarde del domingo, el equipo de TVE destacado en Mar del Plata hubo de aceptar, con desconsuelo, que le había sido robado material (cámaras, equipamiento vario) por valor de 100.000 euros. Todo, en el mismo hotel donde se alojan los jugadores españoles. La noticia se intentó difuminar, pero el ambiente se ha ido caldeando: todas las entradas disponibles están en poder de la reventa, que pide (y recibe) un precio tres veces superior al oficial por todo abono para los tres días. Lo que valdría 300 euros o 1.200 pesos argentinos salta hasta 900 o 3.600. Imposible lograr un billete para un solo día. Todo o nada, lo toma o lo deja.
Más tensión: los argentinos, tan confusos como El Gráfico por la ausencia de Nadal, han tocado hasta el límite la pista sintética, resinosa. La han tocado hasta que se les agotó el plazo reglamentario.
Al fin, en el Pabellón Islas Malvinas (apto para 11.200 espectadores, cuando el mínimo legal es de 12.000) queda lo que el capitán español, Emilio Sánchez Vicario, califica como una pista "normal" o "jugable". Eso, aunque hay zonas de bote irregular, con tantísima pintura. Pero ayer, encima, el horario de entrenamiento de los españoles se trastocó por un apagón en el Islas Malvinas. La cosa acabó con un partidillo de dobles: Verdasco-Feliciano contra Granollers-Ventura, mientras Ferrer se iba a entrenarse a la pista del Club Naútico.
Ferrer, número uno.
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Salvo hecatombes, David Ferrer saldrá el viernes como número uno de España.... y Emilio Sánchez Vicario se despedirá no bien concluya la final. "La eliminatoria está 50/50; yo firmaría salir del primer día con 1-1", apunta Ferrer. Pero Mancini avanza: "El viernes quiero el 2-0".
Los argentinos ya practicaron ayer con Juan Martín del Potro que, recién llegado de del Masters de Shanghai, tuvo descanso el domingo: "Nos vino algo cansado, pero es normal. Los dolores que tiene con las uñas en el pie importan mucho menos cuando se tiene la ilusión que Juan Martín tiene ante la final", consigna Mancini. Argentina quiere ganar su primera Ensaladera: como sea, sin Nadal y en la Ciudad de Dios.