De Nadal y Ferrer saldrá un español en las semifinales
Rafa y Robredo siguen en dobles


En el arenal rojo de Montecarlo, apenas hay nadie invulnerable. Hoy, por ejemplo, la vacilante divinidad de Roger Federer sufrirá una prueba de fuego ante el péndulo implacable de Nalbandián y su afilado revés a dos manos. Ayer, Nalbandián propinó a Robredo una dolorosa paliza: 6-1, 6-0. Sin piedad. Y Andreev despidió a Almagro: tres sets.
Pero, si alguien huele a fiera en el selecto club monegasco, ese alguien no es ni siquiera el presidente Sarkozy, a quien se espera, junto a Carla Bruni, entre refuerzos de las Compañías Republicanas de Seguridad. En cada medio o ecosistema, el ser menos atacable es aquél que mejor se adapta al hábitat. Y, en estos arenales ocres, rareza junto a la Costa Azul, ese ser se llama Rafael Nadal. No Sarkozy, otro tipo de superviviente. Tampoco la sutil Bruni.
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Nadal dispuso de Ferrero con autoridad: 69% de primeros saques (con Ancic, 88%). Ferrero forzó el 4-4 en el primer set, antes de capitular. Y resumió: "El físico de Rafa en estas pistas hace muy difícil cada partido contra él".
¿Difícil? Jugar aquí contra Nadal es un tenso combate, batalla feroz. Hoy le llega el turno a otro guerrero: Ferrer. Y ayer, Nadal aún tuvo fuerzas para rescatar el valor de Robredo. Los dos juntos ganaron en dobles a Cermak-Kohlschreiber (6-7, 6-1 y 10-3 en el desempate) y hacen semifinales con Bjorkmann-Ullyett. Parece no haber límites. Para Nadal, claro.