Una buena lección para Pekín

Una buena lección para Pekín

Una de las opciones de medalla más serias para los Juegos Olímpicos de Pekín es la de Gómez Noya. Este triatleta es aquel al que el Consejo Superior de Deportes le quitó la licencia al detectarle problemas cardíacos. Con el tiempo, otros informes prevalecieron y Gómez Noya pudo recuperar su licencia. Desde entonces no ha parado de ganar; o al menos de subir al podio, que hasta ayer llevaba 18 consecutivos. ¿Cómo no considerarle máximo favorito a medalla para los Juegos? Pero llegó ayer el Europeo y Gómez Noya quedó séptimo, lejos de las medallas, más que por la posición, por la gran diferencia que le separó de los primeros clasificados. Y todo por un error estratégico. Pero al fin y al cabo, mejor cometerlo ayer que en los Juegos.

Fue una lección muy a tener en cuenta. Un despiste en el ciclismo y adiós. En la natación las diferencias apenas deciden y lo importante es estar en el grupo; en la carrera de lo que se trata es de administrar la resistencia para no quedarse sin gasolina después de casi dos horas de esfuerzo a una alta intensidad. En la prueba de ciclismo, en cambio, es fácil equivocarse. Los 40 kilómetros dan para muchos ataques, para que los triatletas se agrupen, para buscar la escapada, para recuperar, para buscar alianzas... Ayer los franceses se escaparon y cuando Gómez Noya quiso reaccionar nadie le ayudó. ¿Para qué iban a hacerlo? Pues en Pekín habrá que estar más atento, que las tácticas se inventaron para evitar que siempre gane el mejor.