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Mega, la nube privada

Todos los ojos están puestos en Mega. La apertura de la nueva web de Dotcom, el creador de Megaupload un año después de su cierre, atrae todas las miradas y empieza a hacer temblar a sus competidores. Ya supera a iCloud y se acerca a Dropbox.

Lleva una semana en activo y, como era de esperar, está siendo el centro de todas las miradas. El pasado sábado 19 de enero Kim Dotcom, fundador de Megaupload en libertad condicional en Nueva Zelanda y acusado de piratería informática en EE UU, lanzaba Mega, su nueva página web de almacenamiento y descarga de contenidos online. Y la repercusión no se ha hecho esperar.

En este escaso tiempo, y aunque ya se sabe que estos inicios envueltos en una máxima expectación son siempre muy potentes y más tratándose de Dotcom, la página ya supera en tráfico al iClod de Apple y se acerca a los niveles de Dropbox. Dos plataformas que han visto esta semana pasada cómo las visitas a sus páginas han caído considerablemente. La web validó un millón de registros en sus primeras horas -antes de su cierre Megaupload contaba con 180 millones de usuarios, reportó a sus creadores 135 millones de euros y afectó a la industria cultural por el material ilícito difundido con unas pérdidas cifradas en 386 millones- y, aunque ha dado fallos iniciales, los últimos datos ofrecidos por sus impulsores hablan de 500 nuevos archivos subidos cada segundo y una especial presencia en Europa y América del Sur. Ante tal revuelo, destripamos Mega.

Mega no es otra cosa que un servicio de almacenamiento y descarga en la nube como los que ya conocemos pero cuya clave está en la privacidad. Cualquier persona puede darse de alta, y tras aceptar los términos y condiciones de uso, y obtiene 50GB de almacenamiento gratis. Además, puede suscribirse a paquetes de pago desde 500GB por 9,99 euros al mes hasta 4TB por 29,99 euros al mes.

A partir de aquí, cada usuario puede subir sus archivos y compartirlos con los demás. ¿Y la novedad? La privacidad. Solo el usuario sabe qué contenido sube, algo que además cubre a Mega y Dotcom las espaldas tras el caso Megaupload. Cuando subimos un archivo, el servicio genera una contraseña, que solo conocemos nosotros y que es imprescindible para poder descargar la información, y un enlace de descarga para compartir.

El quid está en que Mega no sabe si lo que subimos son fotos de las últimas vacaciones, un video de un cumpleaños o un disco o una película ya que el archivo está cifrado y la clave es solo nuestra. "Lo que la gente comparta, cómo lo haga y con cuántas personas es su responsabilidad, bajo su control", dijo Dotcom en la presentación de Mega dejando claro que la web se lava las manos ya que no ve qué información se intercambia y los responsables son los usuarios, quienes, además, tienen "estrictamente prohibido utilizar Mega para infringir los derechos de propiedad" tal y como reza la web cuando genera el enlace de descarga.