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DAKAR | ISIDRE ESTEVE

“Tras un Dakar de verdad dices, ‘yo no voy a volver”

Isidre Esteve visita AS tras una nueva edición en la que aspiraba al top-15, hasta que un problema mecánico le relegó a la 34º posición. “Pero esto funciona así...”.

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“El Dakar tiene que ser largo, duro, difícil y complicado en navegación” y aunque este último apartado se ha visto algo empañado por las lluvias durante esta edición, para Isidre Esteve (Lleida, 50 años) la carrera ha reunido todos los ingredientes que requiere un “Dakar de verdad”. ¿Cómo es el de verdad? Aquel en el que “cuando un piloto llega a casa y le preguntan qué tal, tiene que decir ‘yo no voy a volver, ha sido durísimo, y han pasado demasiadas cosas’. Solo tiene que decir el ganador que no le ha pasado nada, porque por eso es el ganador”. La idea de cómo debe ser esta carrera en la mente del ilerdense está bastante definida y en su caso, las dos semanas de competición cumplieron con todas esas respuestas ya que, cuando aspiraban a un top-15, un problema mecánico les cambió por completo los planes.

Salvaron una primera semana donde “el objetivo era llegar a la etapa de descanso sin haber tirado la carrera por la borda”. Tuvieron “cuatro problemas que entran a formar parte del Dakar”, pero en la segunda cuando el coche “funcionaba muy bien” y se encontraban en territorio favorable dentro de las dunas, un “relé eléctrico que daba señal al motor de arranque se fundió”. El Hilux no arrancaba, una cuesta abajo hizo posible la misión, pero a pesar de que Txema, su copiloto, advirtió a Isidre de que el coche no se podía volver a parar, las eventualidades siempre suceden en los momentos más inoportunos. Dos dunas separadas por un vacío tuvieron la culpa, Villalobos llevó a cabo una obra de ingeniería que anotaron incrédulos en Toyota y acabaron una etapa donde se dejaron 3 horas y media que no pudieron recuperar y les llevó hasta el 34º absoluto de la general.

Pudieron escapar de las dunas durante la maratón gracias a un T1+ que también sorprendió a David Castera, director de la carrera. El Toyota pudo con la dureza del desierto pero no con la exactitud de un crono que hace que “en el Dakar actual, si te dejas tiempo, las posiciones se vayan”. Algo que puede parecer injusto, “pero esto funciona así”. Esteve asume cómo ha aumentado el nivel de una competición que se decide “por detalles” y en la que, si únicamente se tratase de ir rápido, Sainz podría ser el mejor: “Es un piloto muy rápido, creo que ponemos un tramo y él y Loeb son los mejores”. Sin embargo, la tabla ha dado como vencedor a un Nasser “que lleva muchos kilómetros de arena, hace un binomio perfecto con su copiloto y tiene clarísimo que para ganar el Dakar no le puede pasar nada. No lo verás corriendo más que los demás, lo va a ganar cometiendo menos errores”.

El qatarí también ha contado con el mejor coche de una edición donde, en el top-5, se han situado cuatro Toyota de cinco posibles. “Se dice que el mejor coche para el Dakar es el que no va bien en ninguna superficie, pero que tiene que ir un poco bien en todas”, explica Esteve, sobre el rendimiento de un prototipo que “ha cumplido con las expectativas” en el caso del piloto del Repsol Rally Team. Salvo el problema, su posición oscilaba “entre el 13º y el 21º” y las tres horas que se dejó por el camino, le hubiesen servido para ser 16º. Aunque en el Dakar los “si no hubiese pasado...” no sirven, mucho menos para un piloto como el ilerdense que se presiona a sí mismo con los resultados: “Cuando las cosas no van bien me cabreo, digo esto no puede pasar más”. Como tampoco quiere que se repitan dos aspectos que han marcado esta edición.

Un nuevo rumbo

“El Dakar ha tomado tres decisiones: ha hecho etapas más largas, hemos descansado menos y hay más días de carrera” y aunque Isidre comparte estas novedades, hablará con la organización para buscar una igualdad que, en cierto modo, se ha perdido: “Si los coches no descansamos los 15 minutos, las categorías que están incluidas en ese bloque deben funcionar igual para todo el mundo. Y el otro tema que quiero hablar con David y la organización, son los dorsales naranjas reenganchados. Me parece bien que sigan en carrera, pero deberían salir detrás”. El ilerdense tratará de replantear aquellos aspectos complejos ante una organización que garantizará el regreso a un ‘Empty Quarter’, más complejo del que se conoció este año.

La decepción de las dunas tenía un por qué: “Lo supimos después. Las etapas han sido cortas porque el desierto no tenía vías para sacar a la gente. El primer día se quedaron 40 vehículos dentro y era difícil sacarlos porque no hay vías para acceder a la pista. Pero esto se va a solucionar”. El ‘Empty Quarter’ “es una parte de la carrera que les gusta” tanto a los pilotos y la organización, al mismo tiempo que forma parte de esa esencia del Dakar que hace que todos quieran volver. Porque “esta carrera engancha muchísimo y nos gusta, aunque la realidad es que tenemos que pagar el recibo de la luz y el agua a final de mes”, dijo entre risas Esteve, para despedir una edición que promete mejorar para 2024.

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