DAKAR | DIARIO DE UNA ROOKIE

Sonrisas y lágrimas

El Dakar despide una 45ª edición repleta de historias que llegan a su fin, envueltas por la emoción después de veinte días intensos.

Miembros de KTM celebran la victoria de Kevin Benavides.
Carmen Ruiz
Carmen Ruiz
Mayo del 97. Es graduada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y realizó un Máster de Marketing y Comunicación en la UCAM. Aterrizó en AS en 2019 para hablar de motor. Y no fue casualidad. Tras cubrir su primer Dakar, puede asegurar que la arena no tiene nada que envidiarle al asfalto.
Dammam (Arabia Saudí) Actualizado a

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Ha sido como un cuento, pero el Dakar formaba parte de la realidad. El rally escribía su 45ª entrega con miles de historias entre sus páginas, que se acaban después de 20 días intensos que han acabado avivando todos los sentimientos. Las sonrisas parecían todavía más amplias en los rostros de Al Attiyah, Kevin Benavides y compañía. Pero las tristezas han sido más amargas en todos aquellos que el desierto ha castigado incluso en un día especial. Debería haber sido todo alegría, pero la dureza de la carrera ha estado presente hasta el final. Incluso para aquellos que no la hemos competido, pero sí vivido.

20 días que a priori podían parecer demasiados, han acabado siendo una experiencia para toda la vida en la que el tiempo se ha consumido mucho más rápido de lo que podíamos imaginar. Tanto, que nada más regresar al hotel ya echabas de menos un campamento donde más allá de sus protagonistas, a nosotros también se nos escapó alguna lágrima. Porque en una realidad tan intensa todo se siente mucho más y aunque cueste, debemos aprender a despedirnos, supuestamente, para poder crecer. Aunque esta experiencia ya te hace sentir tan grande de por sí, que los tópicos ni siquiera tienen importancia. Ha sido un placer.

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