F1 (AUSTRALIA) | CLASIFICACIÓN

El show acaba en el muro

Sainz, que luchaba por la pole, tiene problemas en Q3 y queda noveno. Alonso marcaba récord de sector cuando se chocó por un fallo hidráulico. Leclerc, primero.

Melbourne
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Parecía un sábado perfecto, de hecho lo estaba siendo, con Sainz luchando por la pole y Alonso capaz de entrar en las dos primeras filas de la parrilla. El nuevo y veloz Albert Park, ahora más cercano a Yeda que a Mónaco, emparejó de nuevo a Ferrari con Red Bull pero también dio alas a un Alpine capaz de casi todo en manos del asturiano, que lo situaba en el top-5 cada vez que salía a buscar vueltas y se entrometía en el territorio Max, Charles, Carlos o Checo. Pero el aficionado español que madrugó para ajustarse al desfase horario de Melbourne tuvo que despertar del sueño cuando Fernando se fue contra los muros de la curva 11 en la Q3. Estaba marcando el récord del segundo sector y luchaba. No fue error de piloto, este no los comete, sino un fallo hidráulico que le impidió reducir marchas en la frenada.

El desastre fue doble: Sainz estaba a punto de cruzar la meta y marcar el segundo tiempo por detrás de Leclerc, pero la bandera roja borró su intento. Quedaban cinco minutos por delante, pero como todo lo que sale mal puede ir peor, el Ferrari del madrileño no arrancó a tiempo para el ‘rush’ final y no pudo hacer dos vueltas de calentamiento, como todos los demás, antes de un intento decisivo sin prestaciones, con las ruedas frías. "Qué desastre" dijo Carlos, noveno, frustrado con una clasificación que debió acercarle a la pole y le manda al purgatorio este domingo. En su caso, tampoco hizo nada mal, todo lo contrario, pero ahora está obligado a remontar como Alonso, décimo. Viendo los cinco semáforos desde demasiado lejos.

Delante, la vida sigue. Leclerc logró sobre la bandera a cuadros su segunda pole de la temporada y la undécima de su carrera por delante de Verstappen y Checo. Los Red Bull tenían más ritmo, eso pareció, pero el F1-75 llegó a tiempo y el monegasco defenderá su liderato en el Mundial desde una posición de privilegio. En la grada se espera a más de 130.000 aficionados (que en el acumulado del fin de semana superarán los 400.000). El GP de Australia promete emociones fuertes. Queda el consuelo de que los puntos no se reparten el sábado.

El accidente más cómico entre canadienses

En la Q2 no hubo sorpresas y en la Q1 tampoco, según la tabla de tiempos, si bien destacó el incidente más cómico de los últimos tiempos en la Fórmula 1, que firmaron los dos pilotos canadienses: Latifi y Stroll se adelantaron mutuamente cuando no iban en vuelta lanzada y la última vez que se cruzaron, el Williams chocó con el Aston Martin y se fue directo al hormigón. Así se alargó durante casi 40 minutos una primera clasificatoria que volvió a exhibir la debilidad de Haas, y a la que Vettel llegó por los pelos (tras chocar por la mañana) para ser antepenúltimo en la parrilla del domingo. Accidentado sábado en Albert Park, en cualquier caso.