F1 | ÍMOLA

La primera gran revolución de Carlos Sainz en Ferrari

El madrileño se mudó cerca de Maranello y echa horas en la fábrica, una práctica poco habitual en el equipo "y en la F1". "Al principio no sabían cómo ocuparme el tiempo", confiesa.

Ímola
Carlos Sainz (Ferrari). Ímola, Italia. F1 2021.
Scuderia Ferrari Press Office

Ante el Gran Premio Made in Italy de Emilia Romaña, "no hay mejor símbolo italiano que Ferrari". Se lo dice Carlos Sainz a los periodistas locales, a quienes tampoco hace falta convencer con mucho esfuerzo. Maneja con soltura el idioma y los interlocutores lo agradecen. Al verle, uno diría que el madrileño de 26 años lleva toda la vida vestido de rojo y ejerciendo de embajador del Cavallino Rampante, pero esta de Ímola será su segunda carrera tras el octavo puesto logrado en el pasado GP de Bahréin.

La F1 es un deporte mecánico, hombre y máquina. Para que la simbiosis resulte, piloto y coche deben conocerse a la perfección, uno maximizando cada centésima disponible y el otro, ajustándose (ingenieros mediante) a las características de quien conduce. Para simular en semanas lo que otros consiguen en años, Sainz ha sabido acelerar el proceso de adaptación, deportiva y cultural, a una escudería de leyenda repleta de particularidades.

Desde enero se trasladó a Italia y vive a pocos kilómetros de Maranello, cerca de Módena, donde pasa largas temporadas entre carreras que le permiten visitar a los ingenieros con frecuencia. Esta práctica, vivir cerca de la fábrica, nunca fue habitual en Ferrari. "Ni en la Fórmula 1", interrumpe Sainz, en conversación con AS sobre el asfalto que inmortalizó el mito de Senna. "Si te digo la verdad, no era costumbre en Ferrari, pero tampoco en este deporte. Sin embargo, a mí me funcionó muy bien durante los dos años en McLaren, cuando decidí que para adaptarme rápido al coche y tener una primera temporada fuerte debía vivir en Woking".

Bromean los que le conocen con que "ya no saben qué hacer con él en la fábrica" después de asignarle decenas de tareas e involucrarle en otras tantas reuniones. El aludido se ríe: "Ahora sí, aunque tengo que decir que al principio, como quizás no estábamos habituados el uno al otro y no sabían realmente cómo me iban a ocupar el tiempo, íbamos probando qué tipo de reunión o de información me gustaría ver, o qué sitios me gustaría visitar de la fábrica". "Al principio tuvimos que hablar para afrontar esos meses de enero y febrero, pero ahora está todo muy bien organizado y sabemos qué es lo que queremos hacer", concluye.

"Nada que destacar"

En cuanto al fin de semana, Sainz advierte de que no hay evoluciones reseñables en el Ferrari SF21. "Nada importante, nada que destacar", zanja, más allá de las adaptaciones aerodinámicas habituales entre circuitos. "Es posible que Ímola cueste más que Bahréin, en Sakhir tuve los test para adaptarme y esa es una muy buena referencia. Aunque para este gran premio tuve la anterior carrera omo análisis, así que siento que llego más preparado. Es verdad que es un circuito de mucha confianza, de sentir el coche debajo y saber lo que va a hacer", amplía. El objetivo "siempre es estar en Q3, y en carrera lo más adelante posible". Hay margen de mejora: "Es pronto para saber las tendencias del año, hemos hecho una primera carrera decente pero todos queremos más".