FÓRMULA 1

Anatomía de un mal Ferrari: sospechas, chispas...

Binotto admite que se perdió contra Mercedes “desde el proyecto” con un monoplaza que nunca generó la misma carga aerodinámica que sus rivales.

Anatomía de un mal Ferrari: sospechas, chispas...
Francois Nel Getty Images

No hizo falta esperar muchas carreras para saber que, fanfarrias de pretemporada aparte, Ferrari no iba a ganar el Mundial en 2019. Y Mattia Binotto, director de la escudería, concede ahora lo que tardó en reconocer: "Perdimos desde el proyecto". "Perdimos la lucha contra Mercedes al diseñar el coche el año pasado, porque no éramos competitivos al empezar el año. Era un proyecto que no era tan bueno como el de los rivales. Y eso es todo", sentencia el suizo, que también ha ostentado el cargo de director técnico. Quizás este punto débil, tan simplificado, sirva como explicación a todos los problemas que han sacudido al 'cavallino rampante' durante los últimos meses.

Porque este año falló la fiabilidad con averías que impidieron victorias (Bahréin y Rusia) o poles (Mónaco, Alemania). Falló la estrategia tirando a la basura primeras líneas (Japón, México). Fallaron los pilotos, demasiadas veces Vettel (trompos en Bahréin o Monza y un torpe accidente en Silverstone con Verstappen...) pero también alguna de Leclerc (choque el sábado en Bakú, al muro en Hockenheim, se llevó por delante a Max en Suzuka...), con el accidente entre ambos en Interlagos como clímax. Aunque dejando a un lado los errores humanos y los problemas mecánicos, ensucia más la temporada de Ferrari esas sospechas sobre la legalidad de su motor amplificadas después del bajón de rendimiento en Austin, justo cuando la FIA aclaró ciertos vacíos legales sobre el flujo de combustible.

En clave técnica, el SF90 integró la mejor unidad de potencia de la parrilla (con una velocidad inalcanzable) pero no generó carga aerodinámica suficiente porque su diseño, muy eficiente al aire, priorizaba la punta sobre el paso por curva. Como consecuencia, los Pirelli no siempre funcionaban en la ventana de temperatura correcta y aunque Leclerc a veces sacó partido de un tren trasero 'suelto', Vettel nunca ha estado cómodo al volante. Ante factores tan negativos, era improbable que el resultado fuera un coche ganador. Y quizás sus errores de estrategia simplemente sean el resultado de un coche inferior al Mercedes.

Las bases para construir su próximo curso se basan en los puntos positivos que sí hubo en 2019: la consolidación de Leclerc aporta a Ferrari la pareja de pilotos más completa y competitiva de la parrilla, y aunque los roces puedan existir en 2020, "ambos empezarán la temporada con libertad para competir". A una vuelta, sólo pueden ir a peor con las siete poles de Charles y dos de Vettel. En cuanto a trofeos, saldan la campaña con tres victorias consecutivas e ilusionantes: Spa y Monza para el joven monegasco, de 22 años, y Singapur para ‘Seb’. 19 podios entre ambos, aunque sólo coincidieron dos veces en el cajón (Montreal y Marina Bay).

Binotto, por ahora, salva la cabeza y cuenta con el apoyo de John Elkann, presidente de Ferrari, y Louis Camilleri, CEO de la firma. Ha habido muchos cambios de personal en puestos clave de la escudería, "es un equipo joven", recuerda el ingeniero, y pide tiempo para que las piezas se asienten: "La temporada ha sido intensa, con mucho que hacer, con reestructuras y uno siempre quiere dirigir las debilidades”. De su cambio de concepto, obligado, para 2020, aún no se conocen muchos detalles: "Presentaremos el coche en febrero, sabemos cuáles son nuestras debilidades". Pero sí claves: el motor seguirá siendo piedra angular, Vettel y Leclerc partirán en igualdad de condiciones y el ‘staff’ llegará a Melbourne con un año de experiencia en sus puestos. La paciencia es importante, desde ese garaje trasladan a AS que “se está fraguando un equipo campeón”, se sigue la metodología de los tiempos de Schumacher, Todt y Brawn. Puede que sea cierto.