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INDY 500

El McLaren y la falta de rodaje, los lastres de Alonso en Indy

Fernando Alonso bajándose del McLaren Indy.

McLaren Indy

El asturiano que deslumbró en su debut en 2017 no se clasificó este año por el coche, el tiempo, la falta de tiempo en el proyecto y excesiva confianza en las posibilidades propias.

19 milésimas. Nunca un número tan bonito tuvo un significado tan trágico en el deporte, al menos para una estrella del automovilismo mundial como Fernando Alonso. El asturiano, lógicamente, tenía tras la clasificatoria una mezcla de tristeza y enfado propio de lo que el mundo considera un fracaso y él una enseñanza. La sorpresa, a pesar de cualquier sospecha, es generalizada porque tener un piloto como Alonso que deslumbró en su primera aparición en Indianápolis fuera de la carrera es algo difícil de asimilar.

Así las cosas, ¿cuáles son las razones por las que un piloto que estuvo a punto de ganar en su debut se queda ahora fuera de la Indy 500? Lo cierto es que en 2017 las cosas se hicieron mucho mejor, Alonso fue de la mano de Honda, la organización del campeonato (de hecho su máximo responsable Mark Miles incluso estuvo en España haciendo ruta por los medios y no se cansaba de decir que Fernando podía ganar, este año ni se le ha escuchado palabra) y con un acuerdo entre McLaren y Andretti, uno de los mejores equipos del campeonato. En resumen en 2017 Alonso era lo peor del proyecto, en el sentido de que estamos hablando de un piloto que tenía cero experiencia en óvalos y en coches de ese tipo, pero que con su talento natural hizo lo que pocos son capaces de hacer, aunque no lo hizo solo. En esta ocasión podemos decir que Alonso era lo mejor del proyecto, ya que con sus resultados anteriores ofrecía una garantía de éxito.

En esta ocasión las causas de este pobre resultado, digámoslo así, son varias pero se podrían resumir en falta de tiempo, experiencia, un coche con un tremendo subviraje que era casi imposible de pilotar y también influyó el error de pilotaje que tuvo el asturiano al sufrir ese tremendo accidente de los libres, aunque con un equipo digno no hubiera tenido las mismas consecuencias.

McLaren se decidió a hacer un equipo propio con lo que eso supone para cualquier competición. Es cierto que Indy Car no es la F1 en cuanto a complejidad, pero tampoco es un rallysprint... Ficharon a Bob Fernley al que se le supone cierta experiencia en Estados Unidos y también Gil de Ferran, anterior coach de Alonso en 2017, tenía responsabilidad en el coche, pero el equipo en general estaba muy verde y necesitaba mucho más tiempo para construir el coche en principio y para hacer una buena puesta a punto (vital en Indy) después. En unos pocos meses no se puede hacer un buen equipo y un buen coche para un campeonato como la IndyCar por mucho que tengas al mejor piloto. Imposible. Y ha quedado demostrado.

Otra razón es la falta de inversión, los dueños de McLaren se han centrado en intentar recuperar los años de desprestigio en F1 invirtiendo en la máxima categoría y no tanto como deberían en Indy 500, eso ha dado como resultado este resultado. Después, tuvieron como compañero de viaje al equipo Carlin, uno de los más pobres de la competición que, de hecho, han metido solo uno de sus tres coches en la carrera. Ellos fueron muy importantes en la ayuda para la construcción del coche, pero llegados a un cierto momento en McLaren decidieron que ya no necesitaban su colaboración y emprendieron camino en solitario. Otro error, si confías en alguien debes hacerlo hasta el final.

Finalmente pidieron ayuda a los equipos punteros y para la clasificatoria final compraron ingenieros, amortiguadores e incluso el set up a Andretti e incluso Ed Carpenter ofreció su colaboración, pero ya era tarde. Y es que hay otra causa, la meteorología. A Alonso le faltaron millas en el óvalo y las lluvias lo han impedido en varias ocasiones. No es una excusa. Es una razón más. Al final Alonso se ha jugado la vida para intentar un imposible, ha ido al máximo incluso con el coche pinchado o sin terminar de arreglar, pero no ha podido ser. Ahora es el momento de aprender. Y volver con más fuerza para que algún día pensar en el número 19 sea una anécdota. Esa es la intención. Esta vez ha sobrado confianza y ha faltado preparación. Incluso a los genios les pasan estas cosas...

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