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FÓRMULA E | MÓNACO EPRIX

Se quedó en ocho: Vergne pone fin a la racha de ganadores

El francés venció en el Principado y se convierte en el nuevo líder y en el primer piloto en repetir victoria. Rowland y Massa, en el podio.

Todo al nueve. No era la apuesta más segura, pero sí una de las más probables y la que querían muchos para seguir con la fiesta de tener un vencedor distinto en cada carrera. Solo había dos pilotos con victoria entre los diez primeros, Vergne y Da Costa, pero el encargado de girar la ruleta desde la pole fue Jean-Eric, y acertó con el giro de muñeca: salió el 25, su número, y dio por acabada la racha. A la novena, en Mónaco, el escenario perfecto con el que aliarse para romper la maldición del ganador. Él si repitió triunfo.

El del Principado siempre se ha caracterizado por ser un circuito ratonero en el que adelantar no es solo de valientes, sino casi de temerarios, y reducido a la mitad lo es aún más. Con vueltas de poco más de 50 segundos, abrir huecos o encontrarlos es toda una hazaña. Apenas los hubo en la salida con centímetros de distancia entre los 22 coches, los justos para no provocar golpes en el inicio. Así, en fila de uno y todos ordenados, Vergne comandaba la carrera con Wehrlein siendo el único capaz de apretarle hasta que cometió un error…

El alemán de Mahindra se fue largo en la frenada de la curva 2 cediendo dos posiciones y cedía el testigo a Rowland. Él pasaba a ser el encargado de luchar con Vergne para intentar seguir con la racha de ganadores, pero no era capaz de seguir el ritmo que el francés imponía con la pista libre desde el liderato. Mientras, un Massa extramotivado por conseguir al fin un buen resultado, y en su casa, no desaparecía de los retrovisores del Nissan del británico, pero no daba con el modo de pasarle superado el ecuador de la carrera.

Un panorama que empezó a cambiar en la segunda parte de la prueba. Como si le hubieran dado una charla en el descanso, Rowland apretó los dientes y rebajó su distancia con JEV por debajo de un segundo cuando había llegado a estar por encima de dos, no fue el único que lo hizo. Por detrás, la cosa se empezaba a animar con los modos ataque y eso, en la Fórmula E, se traduce en toques: así quedaron fueran de carrera Gunther, Mortara o Di Grassi. Arriesgarse a adelantar tenía un alto precio y había que apostar con cabeza.

Rowland, Massa y Wehrlein, que se juntaron con Vergne en cabeza formando un cuarteto en la recta final de la prueba, lo sabían y no querían hacer un movimiento en falso. Se trataba de buscar el momento adecuado sin perder lo que ya tenían. Pero no dieron con él ni en una última vuelta de infarto en la que Virgin se quedó sin efectivos (Bird y Frijns), Vergne fue de nuevo el de Sanya, dejó a Buemi sin su apodo de 'Mr. Mónaco', puso fin al mayor atractivo del campeonato y se aupó al liderato (por cinco puntos sobre Lotterer). Si alguien tenía que hacerlo, debía ser él.

Resultados del Mónaco ePrix

En dos semanas, la siguiente cita en Berlín.