La intrahistoria

En Shanghai en el año 2009 se inició la leyenda de Red Bull

Ahora llegan a China divididos en el equipo, pero líderes de todo, con Vettel primero en pilotos y también la escudería en constructores. Así que la leyenda no se desvanece...

Vettel, triunfador en 2009.
Manuel Franco
Actualizado a

No imaginaba Mateschitz cuando le entregaron para beber aquel brebaje rojo que un día en China iba a ser plenamente feliz años después con el intenso sabor de la victoria. Fue el 5 de abril de 2009 cuando comenzó la leyenda de Red Bull. Hasta entonces, tres podios, dos de Coulthard y uno de Webber. Ése era el balance de un equipo construido con el dinero de Mateschitz y su famosa bebida energética. A partir de entonces han llegado seis títulos, tres de pilotos y tres de constructores, 35 victorias, 48 poles y 29 vueltas rápidas. Aquel día, la lluvia y el talento de sus pilotos hizo que lograrán el primero de sus dobletes. Era el año de Jenson Button y Ross Brawn con el famoso coche de doble difusor en la génesis de la escudería que hoy es Mercedes.

En 2008, Red Bull había sido superada incluso por su equipo B, Toro Rosso, y decidieron subir a Vettel a la escudería principal. Esa decisión fue clave, ya que el ahora tricampeón alemán aportó ese extra de talento que se necesitaba. Y además, al fin, Adrian Newey acertó con el lápiz. El ingeniero británico había construido el RB9, el coche que ha servido de base a todos sus sucesores campeones del mundo bajo la premisa de la eficiencia aerodinámica y el efecto de los gases de los escapes. Con esa técnica, Vettel ya fue subcampeón del mundo ese mismo año y estuvo a punto de sorprender a Button. Todos copiaron el efecto ilegal de Brawn, pero Newey se inventó otra cosa. Y ahí ha estado el secreto.

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