Fórmula 1 | La intrahistoria

Cuatro horas de sueño en tres días de trabajo en HRT

Un esfuerzo titánico del equipo

Manuel Franco
Redacción de AS
Actualizado a

Brazos en jarras, mono puesto por si acaso, mirada fija en un monoplaza en construcción, manos que se mueven sin llegar a su objetivo. Pedro de la Rosa, cuando el resto de coches ya estaban en pista en los primeros libres, era la definición viva de los nervios, mientras sus mecánicos seguían montando el coche de HRT. Muy duro para el español, alguien que ha subido al podio de un gran premio con un McLaren. Pedro parecía ese padre en el paritorio que quiere ayudar y no sabe cómo, así que deja a los médicos que hagan lo que tengan que hacer. Y lo que hacen estos mecánicos es mucho, demasiado.

Justo antes, el piloto catalán confesaba que había dormido poco, pero no se escuchó una queja: "Si es que no puedo decir nada, esta gente ha trabajado y está trabajando mucho para que me pueda montar en el coche, no se les puede reprochar nada". Y es verdad, porque los mecánicos apenas han dormido cuatro horas en los últimos tres días. El objetivo era poner un coche en la pista en los primeros libres. Y lo lograron.

Salió el de Karthikeyan, para eso paga, así es la vida. Rodó unas pocas vueltas antes de pararse por un problema de gasolina. En la sala de prensa risas inglesas mezcladas con alemanas, incluso algún italiano, los menos. Pedro no pudo salir. La razón fue que las últimas piezas del coche llegaron esa misma noche antes de los libres. En los segundos sí salió De la Rosa, hizo la vuelta de instalación. Y ya...

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"Hemos conseguido hacer la vuelta de instalación para comprobar los sistemas, hemos detectado un problema hidráulico y no hemos podido seguir. Esto es parte del aprendizaje; hemos llegado aquí con un coche nuevo y el haber podido salir a la segunda sesión ha sido importante, pero nos hemos quedado con las ganas de hacer más y aprender más", decía el siempre positivo piloto español.

Mientras, Karthikeyan se enfadaba y Dani Clos miraba sin decir nada. Qué pena de vasallo si tuviera buen señor, se decía en el 'Cantar de Mío Cid' y se puede aplicar a este joven catalán con más pinta de deportista, desde luego, que el indio que se sube al coche...

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