Motociclismo | La intrahistoria

Raudies y una sequía que ya dura 18 años

Héctor Martínez
Subdirector de AS
Nació en Madrid en 1969. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad San Pablo CEU. Entró en el Diario AS en 1991. Hasta 2017 ejerció como redactor en las secciones de Baloncesto, Cierre, Más Deporte, Fútbol y Motor. En 2016 es nombrado redactor jefe de la sección de Motor. Desde 2017 es subdirector del diario.
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Alemania suma 16 títulos mundiales, pero cada vez cuesta más tararear su himno en los circuitos. Desde 1993, cuando Dirk Raudies se hizo con el Mundial de 125cc en el Jarama, ningún otro germano ha cantado victoria al final de una temporada. Eran otros tiempos, basta mirar el Top 10 de aquel año para asistir al tête à tête entre japoneses y alemanes: Sakata, Tsujimura, Ueda, Saito, Waldmann y Oettl. Y allí, en el séptimo lugar, un suizo, Petrucciani, y dos españoles, Jorge Martínez, 'Aspar', y Herri Torrontegui, octavo y noveno. Pero desde el citado Raudies nadie ha añadido galones a un motociclismo que en los años 80 vivió el esplendor de Anton Mang, campeón del mundo en cinco ocasiones (tres en 250cc y dos en 350cc), y anteriormente el de Hans-Georg Anscheidt (tres títulos en los sesenta en 50cc) o Werner Haas en los cincuenta (tres, en 125cc y 250cc). Pero ahí está Stefan Bradl, para recuperar el poder patrio y dar a su familia el título que se le escapó a su padre, Helmut, en 1991 en 250cc. Superó a Cardús, tercero, pero no pudo con Cadalora. Hace ya dieciocho años. Una vida.

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