Motor | La intrahistoria

El Ford campeón visita el Jarama

AS probó el coche de Xevi Pons.

<b>MUCHO AGARRE. </b>El Ford Fiesta sorprende en el paso por curva.
Pipo López
Redacción de AS
Actualizado a

Cita en el Jarama. La pista madrileña recibió ayer al Ford Fiesta con el que Xevi Pons logró el título mundial de Súper 2000, el mismo con el que este 2011 va a intentar ganar el Nacional de rallys. Una mecánica que consiguió el triunfo en su debut, Montecarlo, y que se ha proclamado campeona en su primera temporada.

Primero cogió el volante el propio Pons, que ya nos avisó de que estaba todo frío: neumáticos, frenos y el propio asfalto. Aún así, a pesar de alguna pérdida de adherencia, en sus manos el coche salía bien de los apuros a base de contravolante y acelerador. La incógnita estaba en ver qué ocurriría con el cambio de piloto, cuando llegase el turno de AS al volante.

Desde el primer momento, el Fiesta se muestra muy dócil. Hay que arrancar acelerando con decisión y soltando el embrague progresivamente. Una vez en marcha todo resulta más fácil. Se cambia y reduce con la palanca secuencial sin embragar, y lo que se revela más duro es el freno.

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Al ser un coche de rallys con desarrollo de cambio corto, en el circuito madrileño parecía que no tuviera los 300 CV que teóricamente desarrolla su motor atmosférico, y de hecho en la recta la sexta se agotaba nada más enfilarla. Pero donde más sorprende es en el paso por curva. Siempre parece que se puede entrar algo más deprisa...

En comparación con el Peugeot 207 y el Fiat Punto es un coche mucho más noble, y su motor tiene más bajos, por lo que resulta más fácil de conducir para un profano. Otra cosa ya es ponerse a hacer tiempos, algo reservado a los especialistas como Xevi Pons, el único español que en 2010 consiguió un título mundial de automovilismo para España.

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