Loeb y Sordo luchan en el infierno irlandés
La primera etapa del Mundial estuvo presidida por las intensas lluvias, que incluso obligaron a anular dos tramos. Los de Citroën copan las dos primeras plaza mientras Avaa y Latvala se salieron de la pista.

Los elementos se han desatado sobre las carreteras irlandesas. Una feroz lluvia ha convertido la primera jornada del Campeonato del Mundo de rallys en un auténtico infierno en el que Sebastien Loeb y Dani Sordo han sido los mejor parados. Los escuderos de Citroën encabezan la clasificación tras una dantesca jornada en la que incluso se anularon los dos últimos tramos, algo nunca visto antes en una prueba de asfalto.
"¡Ha sido una especial estúpida!", se quejaba Loeb tras el tramo inicial, en el que montó ruedas de lluvia. "Era imposible conducir, y algo así debería estar prohibido por el reglamento. Por eso he preferido no tomar riesgos". Tan mal se encontraba la carretera de Glenboy que Jari Matti Latvala lograba un mejor tiempo estratosférico utilizando neumáticos de nieve sin que el blanco elemento hiciera acto de aparición en Irlanda.
Pero el explosivo finlandés volvía a hacer una de las suyas en el segundo tramo, ya que se salía, pinchaba dos ruedas y tenía que abandonar con la dirección y un palier rotos. Otro Ford, el del estonio Urmo Aava, tomaba la cabeza, aunque en ese tramo ya ganaba Loeb, que se impondría en las especiales restantes de la jornada. Aava se mantenía líder un tramo más, pero pronto le superaban el francés y Sordo, que tuvo problemas de acelerador y frenos, pero que poco a poco se fue sobreponiendo hasta colocarse tras su jefe de filas. Aava se salía en la sexta especial, dejando el camino libre a los Citroën, que ya tan sólo tienen a Mikko Hirvonen, al que en ese mismo tramo se le calaba el coche, en posición de plantarles cara. Por el camino se quedaba un sorprendente Niall McShea, que con su Proton de la categoría Súper 2.000 era tercero en el tramo inicial, pero que en el tercero se debía retirar al pararse su mecánica malaya.
Si muchos se frotaban las manos pensando que los escuderos del equipo Citroën Júnior, Chris Atkinson y Sebastien Ogier, iban a ponerle las cosas difíciles a Sordo, se han debido llevar un gran chasco. El australiano no ha dado una a derechas, e incluso perdía mucho tiempo al abrírsele el capó, mal cerrado por él mismo, y romper su cristal. Ogier, que sorprendió en Gran Bretaña y Montecarlo, aquí ha estado muy discreto, cediendo minuto y medio en el terrorífico tramo inicial.
Tan mal lo han hecho, que incluso el ricachón de Zimbawe, Conrad Rautenbach, marcha por delante de ellos. Y si el día discurrió así, al caer la noche las cosas se complicaron aún más, y los organizadores decidieron suspender los dos últimos tramos. Ubicadas en Irlanda del Norte, las especiales de Murley y Fardross se encontraban tan encharcadas que, por primera vez en una prueba de asfalto del Mundial, tuvieron que ser suspendidas por este motivo.
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