El 'Matador', en territorio amigo
Los tramos de la penúltima etapa del Dakar le dieron a Sainz algunas de sus mejores victorias en los rallys.
Que nadie piense que Argentina es territorio desconocido para Carlos Sainz. Nada más lejos de la realidad. El madrileño ha escrito allí algunas de las páginas más bellas de su dilatado historial. La prueba del Mundial de rallys que se disputa en ese país era de las más queridas para él, ya que los tuercas, que es como allí se denominan los aficionados a las carreras, idolatraban al gallego, que era como le llamaban.
Ya desde su primera incursión en la cita argentina dejó marcada su impronta. Corría 1990 y Carlos llegaba líder tras haber ganado los dos primeros rallys de su vida en Grecia y Nueva Zelanda. De nuevo luchaban por el triunfo hasta que Luis Moya cometió un error leyendo las notas y volcaron. Aún así acabaron segundos.
Un año después se tomaron cumplida venganza y lograron el primero de sus tres triunfos. El siguiente llegó de una manera muy rocambolesca en 2002. Carlos acabó tercero por detrás de los Peugeot de Marcus Gronholm y Richard Burns. Al primero lo excluyeron por recibir consejos de un ingeniero en una zona no permitida, y cuando Sainz ya cenaba satisfecho por su segundo puesto, le llamaron para decirle que también había sido descalificado Burns porque su volante motor estaba veinte gramos por debajo del peso permitido.
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También perdió el madrileño una edición que tenía ganada. Fue la de 2003, y en esta ocasión la culpa fue de Marc Martí, que sustituyó a Moya como copiloto. En un control horario no le avisó a tiempo y penalizaron, cediendo el triunfo precisamente a Gronholm. Un año después, en la que sería su última participación en la cita argentina, Carlos volvió a tomarse la revancha, logrando el que sería su último triunfo, y colocándose como el piloto con más triunfos de la historia del Mundial.
Ahora, el gallego vuelve a la carga a por un nuevo éxito en tierras argentinas. Sirva el dato de que si las posiciones llegan apretadas a las etapas finales, en la penúltima se recorrerán buena parte de los tramos en los que Sainz fraguó su leyenda en tierras suramericanas. Seguro que en los caminos que llevan a Córdoba al Matador no le ven el pelo.
