Dakar 2009 | Hoy comienza la aventura

Buenos Aires enloquece con la magia del Dakar

Más de 100.000 personas despidieron a los pilotos en la salida simbólica realizada en el Obelisco de la capital argentina, donde hoy comienza una prueba que recorrerá Suramérica a través de 9.579 kilómetros

<b>AMBIENTE ESPECTACULAR. </b>Nani Roma, piloto del equipo oficial Mitsubishi Repsol, firma autógrafos en Buenos Aires antes de la ceremonia de salida.
Manuel Franco
Redacción de AS
Actualizado a

Anda dos pasos donde otros cuentan cinco, y a cada momento estrecha su enorme mano contra un amigo, un holandés por aquí, un francés por allá, un japonés Nani Roma es el personaje más conocido del Dakar, el más querido. Y ayer, en La Rural, en la ciudad de Buenos Aires, tras la reunión donde la organización explicó en qué consiste este nuevo Dakar, era el más abrazado.

Un poco más allá, rodeado de hombres azules, una periodista turca se aproxima a Carlos Sainz, le ruega dos besos y le entrega un ojo de la suerte griego, azul y negro, "Good luck", le susurra mientras se va con la sonrisa puesta.

Después, un piloto de quads argentino le cuenta al madrileño que "allá en Córdoba la gente está loca con vos, deseando que llegués", y le invita a pasar unos días en Punta del Este. Así de queridos son los dos pilotos españoles que pueden ganar el primer Dakar sin África, una incoherencia que Sabina podría incluir en sus canciones junto a patos del Manzanares y toreros del telón de acero. Ya saben, como un Dakar sin Lago Rosa así estoy yo sin ti. Esa es la gran pregunta que todos los dakarianos se hacen, ¿valdrá la pena esta carrera que se llama igual que una caótica ciudad de Senegal, pero se disputa en las pistas de Argentina y Chile? Pues la primera impresión es que sí. Ayer, en la noche de Buenos Aires, junto al obelisco en la Plaza de la República, en el lugar donde se alzó por primera vez al cielo la bandera albiceleste, los coches y motos de la caravana de esta prueba que continúa su leyenda en América eran ovacionados por más de cien mil personas. Espectáculo puro. Se respira ambiente Dakar, carreras de coches, se augura naturaleza, desafío y lucha.

Además del dúo madrileño-catalán que viene aquí a ganar la carrera, otro piloto pintaba los rostros de admiración al paso de su silla de ruedas. Isidre Esteve ha vuelto al Dakar después de visitar el infierno, y lo hace con esa forma que tiene de estar en el mundo que tanto se hace querer. Su reto ahora es terminar, para ir avanzando.

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El ilerdense recibe cariño allá donde va y es una de las estrellas de este Dakar que empieza mañana desde Buenos Aires a Santa Rosa de la Pampa, primera etapa que nada tiene que ver con el inicio tradicional. No hay prólogo, ni tampoco las especiales de costumbre en Europa. Ahora se trata de más de 733 kilómetros con salida a las cinco de la mañana para la primera moto. Se madrugará más en las etapas para terminar en torno a las siete de la tarde, hora española. No habrá descanso en esta prueba de 9.579 kilómetros de bucle entre Buenos Aires, que recorrerá las tierras de la Pampa, la Patagonia, los Andes y el desierto de Atacama por dos de los países con más territorio del Nuevo Continente. Una aventura nueva en otro lugar, lejos de África, continente más olvidado y destrozado que nunca por la pobreza y, ahora también, por el terrorismo islámico.

Pero el destierro es de ensueño. En este Dakar también habrá dunas, las más grandes del mundo en el desierto más árido del planeta, pasando por etapas con más de 3.500 metros de altitud como en el Paso de San Francisco en la cordillera de los Andes, donde con un poco de suerte se puede ver caer la nieve en pleno verano. Esto es el Dakar, diferente, pero siempre la gran aventura del mundo del motor en el inicio del nuevo año. Suerte a todos.

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