Raikkonen redujo el ritmo para evitar una avería

Rafa Payá
Redactor de Más Deporte
Nació en Madrid (1976). Licenciado en Derecho con un master de postgrado en periodismo deportivo. Entró en AS en 2004 en Más Deporte para pasar a motor (15 años) y en 2020 regresó a poli donde hace atletismo, golf, deportes olímpicos... Ha cubierto deportes de motor (F-1, MotoGP, Fórmula E...), europeos y mundiales de atletismo, y eventos de golf.
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Faltaban cinco minutos para el final del GP de Hungría y el equipo Ferrari sonreía abiertamente. Massa dominaba con amplitud y Raikkonen apremiaba a Glock en busca del tercer puesto del podio. Felipe era líder del Mundial al marchar Hamilton sexto. Sin embargo, todo cambió a falta de sólo tres vueltas.

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El propulsor del brasileño se rompía y la historia fue diferente. Así lo relata el director deportivo de la escudería de Maranello, Stefano Domenicali: "No tuvimos ni un aviso. Cero. Nos encontramos con el humo delante de nosotros. Sin señales, sin avisos, sin indicaciones de la telemetría. Estamos muy tristes por Felipe; hizo la mejor carrera de su trayectoria deportiva. Estuvo fantástico, atacó en el momento justo y pilotó de una manera muy fina".

Sin embargo, éste no fue el único susto, como sigue explicando Domenicali: "Kimi tenía un problema mecánico en la parte trasera del coche. Decidimos no correr riesgos y por eso bajó el ritmo al final de la carrera. Había que terminar y más después de ver lo que le había pasado a Felipe en la misma vuelta. No tiene nada que ver con su problema de motor". Para concluir, el dirigente italiano prometió más trabajo: "Para Valencia, debemos mejorar en términos de temperatura, condiciones meteorológicas... además de en la calificación".

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