Daytona 500 nació del contrabando de alcohol
Sola o acompañada por otras mujeres, entonando himnos y canciones religiosas, Carrie A. Nation entraba en los bares con un hacha de mano y destrozaba todas las botellas que encontraba a su paso. Gracias a esta mujer de 1,82 metros, en 1919 se aprobó la XVIII Enmienda a la Constitución de Estados Unidos: la prohibición de fabricar y vender alcohol.
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Entonces aparecieron las mafias y el contrabando y las carreras de la Policía tras los coches repletos de cajas de botellas a la luz de la luna. Una de las rutas pasaba por Daytona Beach, una de las mayores de Florida con 25 kilómetros de largo y 100 metros de ancho. Los conductores modificacan sus vehículos para obtener más potencia. Poco a poco fueron reuniéndose y competían entre ellos. La mayor de las carreras se disputaba entre la playa de Daytona y la carretera que la circundaba. Allí miles de espectadores se concentraban en la zona de las palmeras.
En ese mismo lugar se disputó el 15 de febrero de 1948 la primera carrera de la Nascar que ganó Red Byron con un Ford modificado. Tuvieron que pasar once años para que se construyera el óvalo de Daytona. El circuito se ubicó en el camino que llevaba a las afueras de la ciudad al oeste de la playa, donde sólo había un motel y un bar, el Club 92 en el que los ingenieros de la General Electric diseñaban piezas para cohetes. Bill France fue el gran impulsor del proyecto de dos millas y medio de longitud con curvas peraltada. Al mediodía del 22 de febrero de 1959 se disputaron las 500 Millas de Daytona con 41.921 aficionados en las gradas que pagaron ocho euros por entrada. Después de tres horas y 41 minutos parecía que Johnny Beauchamp había ganado, pero dos meses después los comisarios dieron como vencedor a Lee Petty. Ayer se celebró el 50 Aniversario de ese momento histórico. Carrie Amalia Nation sonríe con su hacha desde el cielo.
