Rallys | Regreso de los bicampeones en el Shalymar

Sainz y Moya volvieron a saborear la victoria

La mítica pareja hizo vibrar a los más de cien mil espectadores que abarrotaron las cunetas madrileñas. Sin embargo, Carlos lo tiene claro: "De lo que se trataba era de conseguir un gran rally para la capital"

<b>MUCHOS AFICIONADOS. </b>Carlos Sainz y Luis Moya disfrutaron de lo lindo con el Skoda, lo mismo que el numeroso público que se congregó en las carreteras madrileñas.
Pipo López
Redacción de AS
Actualizado a

Cuatro de la madrugada. A pesar de los siete grados bajo cero que amenizaban el ambiente, la masa de gente que iba llegando a las cunetas del puerto de Canencia crecía sin cesar. Poco importaba el madrugón o la trasnochada, según los casos. Aunque el frío atenazara los huesos, el esfuerzo merecía la pena. De nuevo iban a ver en acción a Carlos Sainz y Luis Moya volando hacia un nuevo triunfo en un rally, el Shalymar.

Poco después del amanecer comenzaba la acción. A pesar de que no había rivales que les hicieran sufrir, la mítica pareja salía a por todas, como si de un Mundial se tratara. Aunque tuvieron problemas de frenos en los primeros tramos, comenzaban a separarse de los rivales. "¡Que bonito estaba Navafría! Había nieve en las cunetas como en Montecarlo. Las fotos pueden ser preciosas", aseguraba Carlos en la primera asistencia. Y la afluencia de público seguía creciendo según avanzaba el día. Cifras oficiales hablan de más de cien mil personas repartidas por las carreteras madrileñas.

Prueba de que no iban de paseo fue que en la segunda pasada por Canencia, Sainz se excedía al tirar de freno de mano y hacía un trompo ante los espectadores, muchos de los cuales llevaban allí desde las cuatro de la madrugada. Perdió más tiempo de la cuenta en volver a arrancar el coche, pero todo quedó en un pequeño susto, y aún así marcaron el mejor registro.

La jornada proseguía al son de la marcha triunfal. Carlos tuvo tiempo de volver a asombrar a un Moya que creía que ya lo había visto todo de su gran amigo. "En el Jarama he alucinado. Había curvas en las que creía que nos íbamos para Huelva, pero que va, metía el coche como si nada", aseguraba el gallego. Y seguían llegando familiares y amigos. Los hijos y la mujer de Sainz disfrutaban en directo de sus evoluciones. Otros, como Carmelo Ezpeleta, el gran jefe de las motos, también se acercaba a la pista madrileña y se mofaba de los que aún siguen insistiendo en el temita de la mala suerte de Sainz: "Ya quisiera yo que mi hijo, que también se llama Carlos, tuviera la misma mala suerte que Sainz. No se dan cuenta de que eso es una enorme tontería".

Ya bien entrada la noche, Carlos y Luis se subían a lo más alto del podio. Una experiencia que no disfrutaban juntos desde el Rally de Argentina 2002, pero que antes habían compartido en 24 ocasiones en el Mundial. Sainz logró dos triunfos más con Marc Martí a su derecha, y uno en el Rally Transibérico, su primer triunfo en los raids, un excelente augurio ante el Dakar.

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"Ganar siempre es importante", aseguraba un sonriente Carlos tras regar de champán el podio del Jarama. "En este caso de lo que se trataba era de conseguir un gran rally para Madrid y creo que se ha logrado. La organización ha hecho un gran esfuerzo y el público ha estado genial. Había muchísimos espectadores, pero bien ubicados y sin crear problemas. Espero que el Shalymar esté el año próximo en el Campeonato de España".

La única nota triste para Sainz fue que su hermano, Toño, se retiró en la segunda pasada por el Jarama. Iba líder destacado en Clásicos hasta que se le apagaron las luces y se le paró el motor cuando trazaba las eses de Le Mans.

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