Fórmula 1 | GP de Turquía

El vaso medio lleno

El gran premio empezó con complicaciones para Alonso. Pero el asturiano nunca se conformó y al final recibió su recompensa. Esta vez la suerte estuvo más de su lado que de Hamilton... aunque el británico tampoco se debe quejar porque pudo ser mucho peor.

Salida del GP de Turquía.
Raúl Romojaro
Redacción de AS
Actualizado a

Un comienzo angustioso. Tengo que reconocer que durante las primeras vueltas del GP de Turquía me vine abajo, me pudo el desaliento. Con los rivales de Alonso en cabeza, los dos BMW a continuación haciendo tapón y Fernando en una preocupante sexta posición, pensé que íbamos a salir de Estambul en una situación delicada, no crítica pero sí preocupante. No fue una crisis de fe, simplemente que cada día es más evidente que en la moderna Fórmula 1 los adelantamientos se están convirtiendo en algo casi excepcional, en cualquier circuito y en cualquier circunstancia. Por suerte, siempre queda la incertidumbre de la estrategia, de las paradas en boxes, de los errores y las averías (también cada vez menos, por cierto) para pensar que las cosas pueden cambiar durante un gran premio. Y, por fortuna, así ocurrió ayer en una carrera que empezó poniéndose muy cuesta arriba.

Una salida lamentable. Las complicaciones se iniciaron con una pésima arrancada del bicampeón español. La pregunta, visto lo visto, es evidente: ¿falla el piloto o el sistema de salida del McLaren? Pues hay opiniones para todos los gustos y ahí va la mía. Si Alonso salía bien con el Renault (para el recuerdo quedan algunas de sus maniobras cuando el semáforo se apagaba) no es lógico pensar que ahora se le haya olvidado hacerlo. Dicho esto, parece claro que los coches franceses también arrancaban como un misil, puesto que el asturiano ahora no es capaz de hacer lo mismo con su Flecha de Plata. Así que pienso que es una combinación del hombre y la máquina. Como siempre...

Los hay con suerte... Me temo que la estadística no existe y es una pena. Porque sería muy interesante saber cuántos reventones de un neumático suponen la retirada del monoplaza que lo sufre. Debe ser un porcentaje altísimo, porque los F-1 son herramientas de precisión delicadísimas, que no toleran el maltrato y circular sobre una llanta no es precisamente lo más aconsejable para su fiabilidad. Por eso, Lewis Hamilton tuvo ayer una suerte enorme de no tener que abandonar después de su incidente. Y por eso sigo pensando que es un gran rival para Alonso en la lucha por el título, ya que además de un gran talento y un gran coche, la fortuna le sonríe.

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Visión optimista. Con todo lo ocurrido en Estambul, creo que es cuestión de plantearse el asunto con el viejo dilema del vaso medio lleno o medio vacío. Siendo pesimistas, Fernando podría estar hoy a un único punto del liderato si Hamilton se hubiera retirado, no a los cinco con los que se marchó de Turquía. Pero como es mucho más saludable ser positivos, el español salvó una papeleta complicada, le recortó la diferencia a su rival y, con cinco grandes premios por delante, la verdad es que casi da lo mismo uno que cuatro más.

Ojo a Ferrari. Carrerón de los coches rojos. Mucho tendrán que apretar para inmiscuirse realmente entre los pilotos de McLaren, pero como mantengan el nivel que exhibieron ayer sí que pueden añadir un extra de presión a los líderes. Además, repitiendo dobletes harían más complicada la remontada de Alonso, porque para aventajar en dos puntos a tu perseguidor hay que quedar primero o segundo.

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