Fórmula 1 | GP de Francia

Otro error táctico dejó séptimo a Alonso

Era quinto cuando su equipo decidió cambiar la estrategia y ponerle 103 kilos de combustible, lo que hundió sus tiempos. Doblete rojo y tercera plaza de Hamilton

El GP de Francia no fue bueno para Alonso.
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Fernando fue para mí el hombre de la carrera por sus batallas con Fisichella y Heidfeld". Palabra de Ron Dennis, jefe de McLaren, que disfrutó mucho con la carrera de Alonso y se disculpó así con el rosario de errores que su equipo cometió con el asturiano durante todo el fin de semana. Comenzaron el sábado con dos averías y terminaron ayer con una táctica errónea que le impidió acabar quinto. El bicampeón salió con el cuchillo entre los dientes desde la décima plaza de la parrilla y nos deleitó con cuatro adelantamientos al límite del accidente. A Trulli, Rosberg, Fisichella y Heidfeld. Con el abandono inicial de Kovalainen debería haber terminado la carrera justo detrás de Kubica, cuarto, pero una cargada excesiva de combustible en la segunda parada hundió sus tiempos y le hizo perder en boxes lo que había ganado en la pista jugándose la vida.

Sus dos puntos son un mal menor, sobre todo después de demostrar su talento el día en el que Hamilton naufragó en su intento de luchar con los Ferrari. En la misma arrancada le pasó sin problemas Kimi y terminó la carrera a 32 segundos del finlandés después de rodar al tran tran. Alonso, que se pasó casi toda la carrera taponado, tuvo una vuelta rápida mejor que la de su compañero de equipo (1:16.495 por 1:16.587 del inglés). Cuando el coche no va perfecto, la diferencia entre la estrella española y el piloto del monoplaza número dos se incrementa exponencialmente. Y ayer los Ferrari eran superiores. Pero, roturas y mala suerte mediante, el ovetense está ahora cuatro puntos más lejos, a catorce del liderato. Así son las carreras.

Lo que no tuvo ningún sentido fue la táctica que McLaren escogió para el número uno. Si valoraban ir a dos paradas deberían haber hecho lo que Alonso se esperaba y había hablado con su ingeniero antes de que comenzara la carrera, detenerse por segunda vez en la vuelta 45. En lugar de eso, lo hizo en la 37, justo la misma en la que se paró Hamilton. Con una detención así, debería haber ido, como Hamilton, a tres paradas. Pero no, cambiaron la jugada y le metieron una cargada tremenda, depósito lleno. Un total de 103 kilos. La parada fue muy larga y pasó de encontrarse a sólo seis segundos del cuarto lugar de Kubica a estar noveno por detrás de Jenson Button.

Y lo que es peor sus tiempos se hundieron por ese lastre en un circuito en el que cada diez kilos más de peso equivalen a 0,42 segundos de hándicap. Es decir, le pusieron treinta kilos más de los que estaban previstos inicialmente en las alternativas manejadas antes del gran premio. Eso son 1,3 segundos de déficit respecto a sus rivales, y justo cuando los BMW iban ligeros para volver a detenerse. En la elección de esa parada se ve la intención obsesiva de McLaren de llevar a sus dos pilotos siempre igual para que la prensa británica no les diga que no tratan bien a Hamilton. Esa condena que persigue a Alonso desde Mónaco. El caso es que el coche se mostró inconducible a la salida de boxes, el ovetense tuvo dos pequeñas excursiones en ese momento de la carrera y Heidfeld y Fisichella volvieron a colocarse delante suyo después de realizar sus respectivas paradas. Fernando volvió a atacar por dentro y por fuera a Giancarlo en el tercio final, pero ya no tenía ruedas.

Espectáculo en la pista.

De sus tremendas batallas, que vivimos emocionados desde su cámara a bordo, nos quedamos con la excepcional pasada a Heidfeld en la chicane rápida Ímola, a 235 km/h y en un alarde de valor y arrojo. El alemán de BMW fue un hueso durísimo de roer. Fernando ya le pasó en las primeras vueltas en la penúltima curva, pero se coló y Nick supo reaccionar y adelantarle de nuevo en la chicane de meta. Fue un duelo muy duro, pero correcto, con las ruedas del McLaren varias veces por la hierba. Tampoco fue moco de pavo el comienzo junto a Trulli, que en su afán por escapar de su ex compañero, tocó a Kovalainen en Adelaida. El ovetense escapó del accidente por unos pocos milímetros.

Por arriba Massa se escapaba fácil con algunos tiempos deslumbrantes, Kimi aguantaba el tipo y Hamilton estaba a medio segundo por vuelta del brasileño de Ferrari. La batalla roja se decidió en boxes. Raikkonen, que iba más largo de salida y habría marcado la pole de hacer la calificación con el mismo peso que sus rivales, se aprovechó del tráfico que tuvo su compañero para recortar distancias como una hormiguita. Y, antes de la última parada, lanzó un demoledor maximum attack que le sirvió para lograr la victoria y reivindicarse como piloto, ahora que algunos le daban por muerto.

En el podio no faltó su habitual y larguísimo trago de champán, y esa indiferencia tan divertida ante el entusiasmo del director deportivo, Mario Almondo. Fue un doblete que es una señal de alarma para las Flechas de Plata. El cambio en el reparto de pesos (han vuelto al de comienzo de año) le ha sentado de maravilla al F2007 y en las rápidas curvas de Silverstone su larga distancia entre ejes puede ser definitiva Salvo que Alonso lo arregle. Si no tiene averías su ritmo es el único que puede hacer frente a unos Ferrari dominantes. Lo que pasa es que muy pocos, quizá ni el propio Alonso, se imaginan un escenario británico en el que McLaren no intente aupar a la pole a Hamilton con el peso de combustible que sea necesario. Veremos.

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Un día triste.

Mientras la fiesta se montaba en el podio, Alonso pasaba al lado enfundado en su casco y cabizbajo. Enfadado con la táctica y la mala suerte, triste, al fin y al cabo, porque ese mismo día se había enterado del fallecimiento de uno de sus amigos de las carreras. El ovetense llevó un brazalete negro en homenaje a Emmanuel Longobardi, relaciones públicas de la marca Quicksilver, que falleció en accidente de helicóptero pocos minutos después de desearle suerte la tarde anterior. Esta noticia le agrió el humor antes de la carrera, y la visita del tenor Plácido Domingo para darle ánimos tampoco pudo cambiarlo: "Yo siempre he sido Ferrarista, Fernando. Pero claro, ahora que estás tú en McLaren, no estaría nada mal que ganaras mundiales con tres equipos distintos y algún día te fueras a Ferrari. Para mí sería perfecto". Un deseo que comparte toda una afición.

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