Fórmula 1 | GP de Mónaco

Cada cosa en su sitio

Senna era el rey de Mónaco y Alonso, su mejor heredero. La carrera de Fernando ayer en las calles del Principado supone todo un golpe en la mesa del español, que deja así bien claro quién es el líder de un equipo que está soportando tantas presiones al respecto.

Momento del GP de Mónaco
Raúl Romojaro
Redacción de AS
Actualizado a

Exhibición de campeón.No podía haber un escenario mejor (incluyendo por toda su exclusividad y visitantes ilustres) para que los escépticos despejaran sus dudas. Algunos empezaban a apostar por Hamilton como verdugo de Alonso esta misma temporada, porque ya iba líder del Mundial... Pues ya no es así y Fernando ha aprovechado un circuito de hombres, de valientes y de talento para dejar cada cosa en su sitio: él en lo más alto del podio, de nuevo al frente de la clasificación (para algo ha ganado dos veces con su McLaren) y con su joven y brillante compañero como escudero de lujo. Ésa debe ser la tónica de la temporada en condiciones normales y el GP de Mónaco ha dejado claro quién es el bicampeón y quién el debutante.

Un chico agresivo. Todo esto no es óbice para que haya que volver a descubrirse ante la actuación de Lewis, amparado también por una buena dosis de fortuna que le evitó acabar contra las vallas en más de una ocasión. Lo evidente es que este chico no tiene complejos, que no se anda con medianías ni respeta a los mayores. Si en anteriores carreras su agresividad en las salidas llegó a comprometer incluso a su compañero, ayer en Montecarlo no tuvo reparos en meterle todo el coche a un Massa que parecía lanzado a por Alonso. Cumplió a la perfección con su responsabilidad: defender su puesto en la parrilla y no complicarse en la primera curva.

¡Qué espectáculo!Supongo que, como siempre, a muchos la carrera de ayer les habrá parecido un tostón porque no hubo adelantamientos. Opinión absolutamente respetable, por supuesto, e incluso comprensible... aunque no la comparto en absoluto. Me parece sencillamente impresionante, casi increíble, ver lo que se puede hacer con un monoplaza de Fórmula 1 en un circuito rodeado de guardarraíles, estrecho, revirado y peligroso. Cada vuelta es un espectáculo irrepetible, siempre al límite de la lógica, acariciando el desastre una curva tras otra.

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Decepción Ferrari. Me ha sorprendido el discreto papel de los Ferrari en esta ocasión. Cierto es que Montecarlo no es su circuito ideal, pero además han errado de una forma estrepitosa. Primero Raikkonen al autoexcluirse con su fallo en la calificación (sólo un milagro podía llevarle siquiera al podio) y, ayer mismo, la estrategia de la escudería con Massa, utilizando por dos veces los peores neumáticos posibles.

Otro pasito...Sin renunciar a la lógica euforia de una gran victoria, mantengamos los pies en el suelo porque queda tanto de esta maratoniana campaña que no conviene precipitarse. La cosa pinta de maravilla pero llegarán momentos difíciles, empezando por los dos próximos grandes premios americanos. En Canadá y Estados Unidos los coches rojos van a hacer sudar a los plateados... y a todos nosotros.

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