Un podio valioso
Alonso lanzó un órdago... y perdió. Su coraje en el intento de ganar ante su afición pudo costarle incluso más que la victoria, así que un tercer puesto no es un mal balance a estas alturas de temporada. Sigue en la pomada, aunque ya no sea el líder del Mundial.

Mejor ser optimistas. Si elegimos el lado oscuro, pues tenemos razones para una cierta decepción, no nos engañemos. La mayoría de las 140.000 almas que estaban ayer en Montmeló llegaron hasta allí con la esperanza de disfrutar con el triunfo de Fernando Alonso. Nos quedamos con las ganas y fue casi lo peor del día: que esa afición que nos emociona con su entrega, su pasión y su colorido no tuviera el premio que merece. Pero superado el chasco, es mucho más inteligente apostar por la cara de la moneda, que no es otra que un nuevo podio del asturiano y que siga con sus ambiciones intactas en la lucha por su tercer título mundial. Porque la cosa pudo ser mucho peor...
Una maniobra arriesgada. Bravo por el coraje y la entrega de Alonso en la salida. Sabía mejor que nadie la importancia de una buena arrancada y se la jugó poniendo en apuros a Felipe Massa. Creo que la ventaja en la trazada era del español, pero tampoco es cuestión de demonizar al brasile en mi opinión, la maniobra fue un lance de carrera con dos pilotos dándolo todo por tener ventaja en un instante crítico. El de Ferrari no se amedrentó y aguantó el órdago, así que el McLaren tuvo que tomar las de Villadiego para evitar males mayores. Y volviendo al optimismo, suerte tuvo porque en ese tipo de acciones, con todo el pelotón a rueda, las consecuencias suelen ser catastróficas.
Pinchó un enemigo. Otro punto positivo: el cero de Raikkonen. Aunque los últimos acontecimientos indican lo contrario, mantengo que el finlandés es para mí más rival que su compañero. Así que verle fuera de competición fue una buena noticia por partida doble: le facilitó el tercer puesto a Fernando (en otro caso no creo que le hubiera superado) y dejó de sumar unos puntos que nos dan un cierto respiro en la presión de los coches rojos.
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¿Alguien sigue dudando? Supongo que ya nadie dudará de la manida teoría del enemigo en casa. Hamilton es el nuevo líder del Mundial y ya sólo le queda ganar un gran premio, porque por lo demás su debut en la F-1 resulta intachable. Saca petróleo de cualquier circunstancia, soporta la presión sin despeinarse (será porque tiene poco pelo) y no comete errores. Ya dije, y lo repito, que para nuestras ambiciones lo único malo de este chico es tanto talento...
Bien por Villa. Como consuelo (aunque relativo, claro) el primer cajón de otro asturiano, Javi Villa, en la GP2. Tiene sólo 19 años, así que podemos darle un margen de confianza y fue bonito verle en cabeza de una carrera en su país. Tanto como escuchar el apellido Senna de nuevo en una pista de competición. Me encanta comprobar que Bruno va por buen camino, entre otras cosas porque el chaval se muestra tan discreto como efectivo. Atentos a él.
