Loeb manda y Sordo corre con la puerta abierta
El francés es el virtual vencedor. Su compañero cántabro se mantiene quinto después de realizar un largo tramo de treinta kilómetros con su puerta al borde del desprendimiento y una nube de polvo en el coche

Dani Sordo estaba plácidamente aparcado a la espera de que le dieran la salida del tramo de Silves-Ourique, el más largo del Rally de Portugal con sus 30 kilómetros. Cuando su copiloto, Marc Martí, le indicó que faltaba un minuto para su hora de arranque, tiró de la puerta, que estaba abierta, pero no cerró. Medio minuto, e igual. Cinco segundos, con el comisario ya indicando con su mano, y aquéllo no cerraba. Cuatro, tres dos, uno y el piloto cántabro pisó a fondo el acelerador.
Al llegar a la primera curva de derechas, la puerta parecía querer escaparse y, al retomar las rectas o en las curvas a izquierdas, pegaba un fuerte portazo a pocos centímetros de Dani. El polvo entraba a kilos en el habitáculo, empeorando aún más la situación, ya que casi ni se veía. Y así pasaron los interminables 30 kilómetros en los que perdía cerca de un minuto con respecto a su compañero de equipo Sebastien Loeb, aunque, por suerte, no le hacían perder ninguna posición.
Después Dani y Marc tuvieron que apañar una solución de emergencia, pegando la puerta con cinta adhesiva y atándola con una cincha para cubrir los dos tramos que aún les faltaban por superar hasta retornar a la asistencia de Citroën. Martí tenía que salir por la ventana para comprobar las presiones de los neumáticos entre tramo y tramo y, para colmo de males, en una de esas maniobras se pegó un golpe contra el marco de la ventana en el que creía que se había abierto la cabeza. "De ésta no te mueres", le decía divertido Sordo tras comprobar que sólo tenía un chichón.
"Se ha hecho interminable", recordaba el cántabro. "Lo peor ha sido el minuto previo a la salida, en el que se acumulaba la tensión, pero también durante el tramo. Entraba mucho polvo y casi no podía ni conducir. Además me daba a un miedo tremendo que en una de las curvas de derechas la puerta tocara contra un árbol y retornara con toda su furia hacia mí. Tampoco me ha hecho ninguna gracia correr los otros dos tramos con la puerta atada. Si hubiéramos tenido un accidente, a ver cómo me habrían sacado de allí".
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Por suerte, todo quedó en un susto y Dani permanece quinto a pesar del incidente. Por la mañana sus tiempos se acercaron a los de Petter Solberg y Mikko Hirvonen, a pesar de que se le caló el motor dos veces en el primero del día. El podio prácticamente está olvidado, ya que para conseguirlo precisaría de la mala suerte de dos de los que le preceden.
Mientras, por delante, su compañero Loeb casi le dio la estocada a Marcus Gronholm, que ya está a cuarenta segundos a falta de la jornada más corta. El finés se equivocó de neumáticos en la segunda parte del día e incluso llegó a salirse en su intento de no perder la rueda del galo. La emoción está en la lucha por el tercer escalón del podio, que todavía debe decidirse entre Hirvonen y Solberg, que también sufrieron sus respectivas excursiones. El español Manuel Rueda ya se ha colocado en la zona de puntos de la categoría júnior.
