El Mundial será más largo y más exótico
De las siete carreras de la primera edición del campeonato en 1950 se llegará a la veintena que Bernie Ecclestone tiene previstas para 2010, con una presencia cada vez mayor de nuevos y originales escenarios

Monza, Silverstone, Montecarlo, Nurburgring, Imola... Nombres míticos de la historia de la Fórmula 1 que se enfrentan al desafío de la renovación del calendario que ha emprendido Bernie Ecclestone. El negocio de los grandes premios necesita nuevos mercados y nuevas formas de financiación, así que su patrón está dispuesto a buscarlos donde sea necesario, de una a otra punta del planeta e incluso sacrificando los escenarios más tradicionales de la especialidad.
El sábado se anunció la incorporación de Abu Dhabi a partir de 2009, además de la intención de ampliar el calendario hasta las veinte carreras ya en 2010. Lejos quedan las siete que conformaron el primer Campeonato del Mundo en 1950: Gran Bretaña, Mónaco, Estados Unidos, Suiza, Bélgica, Francia e Italia. Y en aquella carrera de Indianápolis, las 500 Millas, no participó ninguno de los pilotos habituales del certamen, así que podemos considerar que el primer Mundial de la historia no abandonó Europa.
Ya en 1951 hubo un gran premio en España (Fangio venció en el barcelonés circuito de Pedralbes) y fue en 1953 cuando realmente la F-1 salió del viejo continente, al iniciar la temporada con el GP de Argentina. Desde entonces, el calendario ha crecido de forma tan progresiva como imparable, superando las diez carreras (fueron once) por primera vez en 1958 y llegando a las quince en 1973. Con todo, 27 países han acogido hasta la fecha grandes premios, repartidos en 64 diferentes trazados.
Pero Ecclestone busca ahora nuevos mercados más receptivos a un producto inédito para ellos, con un enorme potencial económico, sin limitaciones para el patrocinio de las marcas tabaqueras y dispuestos a invertir cuanto sea necesario en la organización de un gran premio. Una situación privilegiada, en definitiva, mucho más favorable que en los escenarios tradicionales de la Fórmula 1.
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Bernie ya adelantó que tiene sobre la mesa cinco propuestas interesantes para organizar nuevos eventos (una de ellas la del circuito urbano de Valencia), lo que llevará a esa ampliación del calendario hasta la veintena de competiciones en la próxima década. Pero los promotores con contrato vigente tampoco pueden bajar la guardia; si, como ocurre ahora, la oferta supera a la demanda, nadie puede dudar que Ecclestone venderá su atractivo show al mejor postor, a aquél que satisfaga mejor sus pretensiones económicas y ofrezca las mayores garantías financieras.
No le temblará el pulso para eliminar trazados clásicos o dejar sin su carrera a aficionados incondicionales, aún a costa de construir circuitos (se encarga, por cierto, su amigo Hermann Tilke) en medio la nada y con sus gradas vacías durante los grandes premios. Si los patrocinadores están satisfechos y las televisiones también, lo demás pasará a un segundo plano...
