Raids | Lisboa-Dakar 2007 - Octava etapa

Mauritania consagra a Coma y aleja a Sainz

El líder en motos ganó la etapa reina y amplió su ventaja casi una hora respecto al segundo, ahora Despres tras la avería en el cambio de Esteve. Al madrileño también le falló la mecánica y perdió una hora en coches

<b>SIN DIRECCIÓN ASISTIDA. </b>Carlos Sainz perdió sus opciones de victoria por una grave avería que le perjudicó durante toda la jornada.
Manuel Franco
Redacción de AS
Actualizado a

Se levantó ligeramente el casco, pidió agua y se bebió dos botellas de medio litro. Luego, se quitó el salvavidas de su cabeza y sonrió. Eso fue lo primero que hizo Marc Coma al llegar al final de la especial de ayer en el Dakar. Tichit, ciudad santa islámica que fue orgullo del desierto y ahora es refugio de niños y mujeres a las que sólo se le ven los ojos tras sus velos de colores, acogió el final de la etapa más dura de cuantas se han disputado en esta edición. Coma venció su tercera especial e incrementó su ventaja a más de 54 minutos en la general. Acabó el duelo entre los españoles. Isidre Esteve rompió el cambio de su KTM, tuvo que completar gran parte del recorrido en primera y perdió mucho tiempo. Se esconde, como el sol del desierto entre las dunas, el sueño del doblete español. Carlos Sainz, con muchos problemas y la dirección asistida rota, se quedó a más de una hora de su compañero De Villiers, vencedor de la etapa y líder consolidado.

Coma está enorme, tiene la suerte a su lado, posee un talento descomunal y el tiempo le ha dado el carisma de los mejores. En la segunda etapa en Mauritania, el barcelonés de Aviá tenía una táctica fácil de planificar, pero muy difícil de hacer realidad. Salía muy retrasado, a diez minutos de Cyril Despres, vencedor en 2005 y segundo hace un año en Dakar, el objetivo era coger al francés y lo consiguió. Hicieron juntos gran parte del recorrido y aún le dio tiempo de conocer los problemas de Esteve. Ahora, Coma, Despres y David Casteu conforman el podio provisional del Dakar con Esteve, ayer con su caja de cambios rota, en la octava posición a más de dos horas de su compatriota.

Poco después de llegar Isidre, a unos metros Sainz se quitó las zapatillas, se limpió los pies y se tiró en la pequeña jaima que había preparado el equipo Volkswagen en Tichit. El madrileño tenía los brazos destrozados tras haber completado casi toda la etapa reina del Dakar sin dirección asistida. "Estoy roto, ya esta mañana le he comentado a tu compañero Pipo que no tenía buenas sensaciones, lo cambiaron ayer, pero seguía con unos ruiditos. Una pena, amigo. A ver si lo pueden arreglar", decía. El español se queda cuarto, a poco más de una hora del surafricano De Villiers. Estaba muy disgustado porque creía de verdad en su victoria en este Dakar, pero es optimista: "Ahora voy a luchar por el podio". Y se fue a ver a los médicos para que le revisaran sus muñecas, antebrazos y el hombro izquierdo en el que ya traía una tendinitis.

Los Mitsubishi volvieron a atacar en su terreno, donde las dunas y la navegación se hacen eternas. Stephane Peterhansel ya es segundo y Luc Alphand, tercero, pero dependen de un error de De Villiers. De momento, ya ha tenido la suerte de que al mejor de este Dakar se le rompiera su coche. Nani Roma tardó mucho en completar la especial, también con problemas. Ya sin sol se veían pocas motos en Tichit y apenas una decena de coches. No fue la catástrofe de hace dos años, pero el desierto de Mauritania y la mágicamente trágica Tichit han vuelto a mostrar el verdadero rostro del Dakar.

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