Motociclismo | Balance de la temporada

El Mundial 2006 se cerró con 646 caídas

La estadística, sin embargo, es inferior a la de los últimos certámenes y con un incremento significativo de la seguridad de los pilotos. El que más se cayó, una veintena de ocasiones, fue el francés Jules Cruzel

<b>POR LOS AIRES. </b>La caída múltiple de MotoGP en Montmeló ha sido la más espectacular del año y la de mayores consecuencias.
Raúl Romojaro
Redacción de AS
Actualizado a

Aseguran los que saben que hay dos clases de motoristas: los que se han caído y los que se van a caer. En la competición el asunto quizá incluso se simplifica aún mucho más, porque no hay piloto en el mundo que no conozca la lacerante dureza del asfalto. Generalmente los límites se descubren cuando se superan y eso suele ser ya demasiado tarde para evitar el desastre. Frenando o acelerando, al adelantar a un rival o en plena trazada de una curva, incluso cuando menos se espera, los accidentes son algo casi cotidiano para los que se juegan el físico con el equilibrio sobre dos ruedas. Por eso no debe extrañar que las 648 caídas que se han producido durante el Campeonato del Mundo de 2006 sea, sin embargo, la cifra más baja de los últimos cuatro años.

Repartiendo este número entre los 17 grandes premios que han compuesto el calendario, el promedio de caídas es de 38,11 por cita mundialista. Y si a su vez se divide esta cantidad entre las tres categorías del certamen (125, 250cc y MotoGP), el resultado se queda en 12,7 por cilindrada. E incluso podríamos atomizar más el asunto entre los tres días de competición (dos de entrenamiento y uno de carreras), con lo que 4,23 incidentes por gran premio, cilindrada y día tampoco parece un disparate.

Menos de 700.

De hecho, durante esta campaña por primera vez en cuatro años se ha bajado de la barrera de las 700 caídas. Hubo 737 en el Mundial 2005, 706 en 2004 y 705 en 2003 y sólo en los grandes premios de 2002 la siniestralidad fue mínimamente inferior a la de 2006: 646. De todos modos, esto de las medias ponderadas parece que está hecho para infringirlas, puesto que los hay que han llegado a caerse hasta una veintena de ocasiones: lo ha hecho el francés Jules Cruzel con su Aprilia de 250cc. Y otros, como el veterano Loris Capirossi, tan sólo se fue por los suelos una vez, en Montmeló, involucrado en la pavorosa caída múltiple de MotoGP del GP de Cataluña.

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Otro dato significativo es el reparto de los accidentes entre los entrenamientos y las carreras. En las jornadas previas a la competición, los pilotos llegan a rodar prácticamente cuatro veces más que el día de verdad (dos sesiones de entrenamientos en cada uno de los dos días, más los entrenamientos libres del domingo) y, sin embargo, proporcionalmente las caídas son más numerosas a partir del momento en el que se enciende el semáforo verde de salida. Conclusión: los pilotos se aplican, lógicamente, a tope cuando la gloria de la victoria es lo que está en juego...

La lectura más positiva de los datos facilitados por Dorna, la empresa española organizadora del Mundial, es que las lesiones de gravedad han resultado escasas, con hospitalizaciones y convalecencias contadas. Una circunstancia que no es fruto de la casualidad, sino de una constante preocupación generalizada por mejorar la seguridad de los circuitos y la protección de los pilotos: cascos, monos, guantes, botas, espalderas Además de la envidiable forma física de los pilotos, que minimiza en innumerables ocasiones las consecuencias de sus excursiones fuera de la pista (ésas que dan la impresión de ser capaces de destrozar a cualquier humano y ellos asumen como un simple revolcón). Ojalá que dentro de doce meses está tendencia a la baja se consolide.

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