500 kilómetros con sensaciones de piloto
AS participó en la prueba final de la temporada compartiendo el volante de un Getz con David Alonso y Juanma Castaño (Cadena SER). Tras casi cinco horas de carrera se alcanzó el objetivo de cruzar la meta

Tres periodistas metidos a pilotos. Y no para dar una vueltecita al Jarama y echar unas risas, sino para intentar completar 500 kilómetros rodeados por otros 22 coches, la mayoría de ellos en manos de participantes habituales de los certámenes nacionales de turismos y monoplazas. Así que, creo, la pregunta del trío de novatos subidos en un coche de carreras fue recurrente y casi obsesiva en cada una de las 113 vueltas que completamos: ¿qué hago yo aquí metido?
Pues de primeras, aceptar la propuesta de Hyundai España. Poner en pista un Getz diésel en representación de los medios del Grupo Prisa. Y allí estábamos, con más nervios que otra cosa, David Alonso y Juanma Castaño (Cadena SER) y quien firma estas líneas por AS, dispuestos a no montar ningún lío, a pasarlo bien (si es que se podía) e intentar cruzar la línea de meta cinco horas después de la salida.
Los entrenamientos ya nos dejaron bastante claro que la cosa no iba a ser fácil. Nuestra inexperiencia y falta de pericia nos relegó a la cola de la parrilla, lo que al menos nos garantizaba que tendríamos menos problemas en una arrancada que se vaticinaba complicada. A las diez de la mañana, en la carretera de Burgos la temperatura rondaba los cero grados y el asfalto parecía hielo.
Por fortuna, si alguien conoce bien el trazado madrileño son los comisarios deportivos del RACE, que tomaron la acertada decisión de que el pelotón completará hasta cuatro vueltas detrás del coche de seguridad antes de dar la salida lanzada.
El previsible caos, gracias a esta medida, no fue tal y sólo algunos acabaron en la cuneta antes de tiempo... ¡y nuestro coche no era uno de ellos! Si el primer milagro se había producido, quizá quisiera decir que la suerte (que no el talento) nos iba a asistir durante este, para nosotros, mayúsculo desafío.
El pequeño Getz es un coche sorprendente. Es el protagonista del único certamen nacional que se disputa con un motor de gasóleo, una apuesta de Hyundai por carreras más ecológicas. Sus prestaciones, obviamente, no son de las que asustan pero en contrapartida su comportamiento dinámico sí que es muy exigente. Luis Villamil, que lo ha desarrollado junto a los especialistas de Meycom, ha creado un magnífico coche escuela, ideal para una categoría de aficionados como ésta.
Para detenerlo hay que pisar el pedal de freno con fe, como si te fuera la vida en ello, y siempre lo más recto posible porque de otro modo... Y es que la viveza del tren posterior es otra de sus señas de identidad, con una trasera que parece tener voluntad propia en cada curva, buscando permanentemente el exterior y obligando al piloto a rectificar de forma constante a golpe de volante. No hay descanso, siempre se rueda en el filo de la navaja, temiendo un trompo que, con nuestros antecedentes, llegó en varias ocasiones.
Como estos incidentes no tuvieron mayor importancia, las vueltas y las horas fueron pasando. Cada cierto tiempo, según la estrategia planificada por el equipo, llegaba el turno del relevo del piloto, del repostaje de combustible e incluso del cambio de pastillas de frenos y neumáticos. El que parecía incansables era el pequeño motor CDRi del Getz, que no se quejaba lo más mínimo por la dura prueba a la que lo estábamos sometiendo: muchos kilómetros y ningún mimo en su utilización.
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La situación más delicada llegaba al ceder el paso a los pilotos más rápidos. Inquieta crear problemas y estorbar a los mejores, sobre todo si por el retrovisor ves llegar el coche del mismísimo Antonio Albacete, veterano piloto y doble campeón de Europa de Camiones. Te apartas a un lado, te adelanta sin problemas y el bueno de Antonio tiene, incluso, tiempo para levantar la mano en señal de amable agradecimiento a un principiante.
Con todo, cumplimos nuestro objetivo. Acabamos la carrera, lo pasamos en grande, no montamos ninguna y tampoco fuimos los últimos... ¿Los ganadores? Nos cuentan (porque nosotros ni los vimos) que fue el equipo formado por los hermanos Ricardo y Roldán Rodríguez, junto a Álvaro Rodríguez. Ellos sí que iban deprisa...
