Schumacher es un rival peligroso en la lucha final
El alemán ha protagonizado dos acciones muy cuestionables cuando ha llegado a la última carrera con una ventaja mínima. Puede ser clave que Alonso le supere en Suzuka y llegue líder al GP de Brasil


Si tomamos como válida la expresión: "El fin justifica los medios" y la aplicamos a la F-1, sin duda, Michael Schumacher sería un alumno aventajado. El alemán sólo tiene un objetivo cuando se sube a un monoplaza, en principio totalmente lícito, que es alcanzar la victoria. Sin embargo, hay momentos en su carrera en los que la deportividad del Kaiser queda, cuando menos, en entredicho. Especialmente hay dos concretos en situaciones muy parecidas a las que pueden ocurrir este año en su lucha con Fernando Alonso.
13 de noviembre de 1994. GP de Australia, circuito de Adelaida. El Mundial se decide en la última prueba. Michael, con su Benetton, llega líder con 92 puntos por 91 de Damon Hill (Williams). Durante 35 vueltas, Hill que sale tercero tras Schumi, le presiona hasta que un error del alemán, que pisa la hierba, propicia su intento definitivo en una curva de 90 grados. Cuando el británico está cerca de pasar, Michael tira su coche hacia la trazada natural de Hill embistiéndolo y propiciando que los dos coches se toquen. Schumi queda fuera de combate y Hill arrastra su Williams hasta boxes, pero una rotura de la suspensión le obliga a retirarse. Michael no es sancionado y se proclama campeón, en unas circunstancias difíciles de explicar al ver las imágenes.
26 de octubre de 1997. GP de Europa, circuito de Jerez. Última prueba del campeonato. Michael, ya con Ferrari, llega en cabeza con 78 puntos con Jacques Villeneuve (Williams), segundo, a un punto. Previamente, en la carrera anterior, el GP de Japón, Michael gana, se coloca líder y Villeneuve, que había finalizado quinto (dos puntos), es descalificado por no respetar las banderas amarillas el día anterior... Pero volvamos a la carrera de Jerez. La sesión de entrenamientos arroja el resultado más asombroso de la historia, con un triple empate entre los tres primeros: Villeneuve, Schumacher y Frentzen hacen 1:21.072.
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Ya en carrera, Michael sale bien y supera al canadiense, que se coloca tercero tras su compañero Frentzen. En la vuelta 48 Jacques, que ha pasado a Heinz Harald con órdenes de equipo, intenta el adelantamiento, pero Schumi le cierra bruscamente la puerta, provocando una colisión entre ambos. Michael acaba con el Ferrari atrapado en la escapatoria, mientras Villeneuve tiene más suerte que Hill, tres años antes, y puede continuar. Jacques cuida su coche hasta la meta, cediendo el paso a Hakkinen y Coulthard, consciente de que una tercera plaza también le vale para lograr el título. Posteriormente, ya con el título perdido, Michael es desposeído de sus puntos y excluido de la clasificación general del año.
Este año, Alonso ya ha sufrido una actuación dudosa del Kaiser cuando se paró intencionadamente, así lo determinaron los jueces, en la última curva de la calificación de Mónaco, molestando a Fernando y siendo sancionado más tarde. Michael es un fantástico piloto, en palmarés el mejor de la historia, pero a veces sus escrúpulos sobre cómo ganar son, al menos, cuestionables. Los antecedentes hacen que el GP de Japón se plantee fundamental. Alonso debe quedar por delante en Suzuka y llegar a la prueba final de Brasil en cabeza de la clasificación, por lo que pueda pasar...