No ganó el mejor
La sucesión de acontecimientos adversos privó a Alonso de una victoria que merecía como el piloto más rápido y consistente sobre la pista. Tampoco su equipo le ayudo, con errores incomprensibles y un compañero que no responde a tal condición.

¡Menudo chasco!
Estaba convencido de que el GP de China lo iba a ganar Alonso. Por eso ayer salté de la cama entusiasmado, con la gratificante sensación que me provocan esos días en los que no te cuesta nada madrugar, porque tus expectativas de la jornada son ilusionantes. Así que mi decepción con lo ocurrido en Shanghai, lo confieso, ha sido mayúscula. No sólo porque no ha vencido quien yo esperaba, sino también porque me parece que el resultado es terriblemente injusto: el mejor piloto en la pista no fue el que estuvo en lo más alto del podio. Y eso siempre es una mala noticia para el deporte, sea la víctima Fernando, Schumacher o cualquier otro con los méritos necesarios.
Cuatro claves.
Las claves de la carrera, al menos para mí, son claras. La primera, que el Kaiser ha vuelto a demostrar que es un pilotazo, con un talento fuera de lo normal que le ha dado ya siete títulos (y ojalá no sean más). Su carrera fue impecable, sin perder garra incluso cuando la situación no le favorec la segunda, el inesperado error a tres bandas de Renault, Michelin y el propio Fernando en la decisión del cambio de neumáticos del primer pit stop; la tercera, y quizá la más increíble, un nuevo fallo del mecánico encargado de ajustar la rueda trasera derecha, que merece que le envíen nadando de vuelta a Europa; y por último, que se refrenda que Alonso no puede contar con su compañero.
Pésimo escudero.
Me gustaría que alguien me explicara qué pintaba Fisichella por delante del su jefe de equipo y entonces todavía líder del Mundial. Si la carrera de Alonso hubiera estado liquidada por algún grave problema mecánico, sí que hubiera tenido sentido que el italiano no cubriera las espaldas del asturiano y se lanzara a por el triunfo. Pero excepto en ese supuesto, su labor prioritaria e indiscutible debía haber sido defender la posición de Fernando. Un ejemplo simple pero clarificador: si usted tiene que adelantar en una carretera de doble sentido, ¿qué le resulta más sencillo, rebasar a un coche o a dos? Pues eso...
Mal rollito.
Yo siempre he sido contrario a la teoría de la conspiración en Renault. No me cabía en la cabeza que alguien pudiera tener interés en que su piloto no fuese de nuevo campeón por el simple hecho de que se iba a llevar el número uno a otro equipo al año siguiente. Pero empiezo a tener dudas, la verdad. No diría tanto como que buscan propiciar esta situación, pero sí que comienzo a pensar que tampoco les preocupa tanto lo que ocurra con el título de pilotos si ganan el de marcas.
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Sigo teniendo fe.
Pese a todo lo dicho hasta esta línea, sigo apostando por Fernando Alonso. Creo que las dos carreras finales le serán más propicias y que la fortuna le devolverá lo que le ha quitado en esta racha nefasta. Si hay justicia, así será...
