Deslumbró en su última carrera en Bahrain

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Pedro de la Rosa ya sabe lo que es competir en F-1 con un McLaren. Lo hizo precisamente en sustitución de un lesionado Juan Pablo Montoya en el GP de Bahrain de 2005. De la Rosa acabó quinto una carrera en la que demostró que estaba a la altura de los mejores. Dejó para el recuerdo dos adelantamientos, a Barrichello y Webber, que fueron la expresión más palpable de que el barcelonés salió a comerse la pista. Eso, y el hecho de haber marcado la vuelta rápida. Las órdenes de equipo, que obligaron a De la Rosa a dejar pasar a Raikkonen en la primera vuelta, cercenaron la posibilidad de obtener un resultado mejor. El catalán acató entonces la decisión con disciplina, y se dedicó el resto de la carrera a disfrutar. Como él mismo reconoció al bajarse del coche, "nunca había tenido un coche decente en carrera. Por primera vez en mi vida no estaba pendiente del retrovisor".
En el circuito de Sakhir, Pedro se vio obligado a remontar tras un frustrado adelantamiento a Sato. En esa remontada dejó algunas víctimas en el camino. Pasó a Barrichello después de intentarlo varias veces y de una salida de pista, y luego se deshizo de Webber, que intentó cerrarle el paso a volantazos. Ron Dennis reconoció al final su valía. A él le importaba más otra cosa: "Me quedo con que mi hija Gina al fin ha visto competir a su padre".